Hemos creado este pequeño podcast por si te interesa la información sobre el Tratado de Tordesillas: en el siguiente enlace tiene un articulo con todo desarrollado, el podcast está algo mas abajo
El Tratado de Tordesillas: cómo dos coronas repartieron el Nuevo Mundo
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Trascripción del podcast por si te interesa:
Pip: Folios de Historias, donde la historia no viene resumida en un tuit ni en una línea recta sobre el océano — aunque hoy, precisamente, vamos a hablar de una.
Mara: Hoy repasamos un artículo de Grace Bennett sobre el Tratado de Tordesillas: la negociación de 1494 que intentó dividir los océanos entre Castilla y Portugal, y todo lo que esa frontera no pudo contener.
Pip: Empecemos por la raya.
El Atlántico partido: Tordesillas y sus límites
Mara: La pregunta que articula el artículo es esta: ¿qué hizo realmente el Tratado de Tordesillas y qué no pudo hacer? Porque el titular habitual — que España y Portugal se repartieron el mundo — es útil solo como punto de partida.
Pip: El texto lo dice con precisión: «El acuerdo dividió zonas de navegación, descubrimiento, comercio y conquista entre dos monarquías cristianas. No describió con exactitud los territorios que acabarían encontrando, no fue aceptado por las demás potencias europeas y, sobre todo, ignoró a los pueblos que ya habitaban aquellas tierras.»
Mara: Lo que esto significa en la práctica es que Tordesillas fue ante todo un instrumento jurídico entre dos partes, no un mapa del mundo real. Su fuerza era diplomática; su debilidad, geográfica.
Pip: Y la debilidad geográfica era monumental. El tratado fijó la línea a 370 leguas al oeste de Cabo Verde sin especificar desde cuál de sus islas debía medirse, sin definir la longitud exacta de la legua, y en una época en que calcular la longitud en el mar dependía de estimaciones acumuladas durante la travesía.
Mara: El artículo lo resume con una frase que vale la pena retener: «Tordesillas fue una frontera jurídicamente rotunda y geográficamente borrosa.»
Pip: Rotunda en el pergamino, borrosa en el Atlántico. El tratado incluso contemplaba una expedición conjunta de pilotos y cosmógrafos para medir el meridiano sobre el terreno — lo que demuestra que los firmantes eran conscientes del problema. La expedición no produjo una demarcación aceptada por nadie.
Mara: El artículo reconstruye también el camino que llevó hasta 1494: el Tratado de Alcáçovas de 1479, que ya ordenaba la competencia marítima entre ambas coronas; las bulas de Alejandro VI en 1493, que situaban una primera demarcación mucho más próxima a los archipiélagos atlánticos; y la decisión de Juan II de negociar directamente con Castilla para desplazar esa línea hacia el oeste.
Pip: Portugal consiguió los 370 leguas porque necesitaba espacio en el Atlántico para la maniobra que llevaba a sus barcos hacia el sur antes de girar al cabo de Buena Esperanza. ¿Sabía Juan II que existía Brasil? El artículo lo trata con cuidado: es una hipótesis atractiva, pero no hay prueba concluyente.
Mara: Y sobre Brasil conviene ser igualmente preciso. Cuando Cabral llegó a la costa en 1500, la franja oriental quedaba en el lado portugués según las reconstrucciones habituales. Pero el artículo advierte que entre el pergamino de 1494 y el Brasil actual hay tres siglos de colonización, resistencia indígena, esclavitud africana y expansión fronteriza. El Tratado de Madrid de 1750 acabó reconociendo la ocupación efectiva y sustituyendo la vieja raya por límites apoyados en ríos y montañas.
Mara: El otro flanco donde Tordesillas mostró sus límites fue el Pacífico. Cuando la expedición de Magallanes y Elcano llegó a las Molucas, ambas coronas las reclamaron. La comisión de Badajoz y Elvas de 1524 fracasó porque los cálculos de longitud seguían siendo inseguros. El Tratado de Zaragoza de 1529 resolvió la disputa con una nueva línea y una compensación económica: la frontera atlántica se había convertido en un sistema planetario.
Pip: Y fuera de ese sistema quedaba todo el mundo que no había sido invitado a firmarlo. El artículo dedica un apartado entero a los pueblos ausentes de la mesa: taínos, mexicas, incas, tupíes, y cientos de sociedades con territorios y estructuras políticas propias. Francia, Inglaterra y los Países Bajos tampoco lo aceptaron — a Francisco I se le atribuye la burla de que quería ver la cláusula del testamento de Adán que dejaba el mundo a españoles y portugueses, aunque el artículo advierte que la formulación exacta procede de testimonios tardíos.
Mara: La conclusión del artículo es que Tordesillas fue menos una fotografía del mundo que un mapa de las ambiciones ibéricas en 1494. Nos muestra hasta dónde llegaba su capacidad diplomática y hasta dónde no llegaba su conocimiento geográfico. En Tordesillas no se dividió un mundo conocido: se intentó adjudicar uno que aún se estaba revelando.
Pip: Una frontera que nadie podía ver, para un mundo que nadie había terminado de descubrir. Eso lo dice todo sobre cómo funciona el poder antes de que lleguen los hechos.
Mara: Lo que queda de Tordesillas no es la línea, sino la pregunta que plantea: cómo se construye un título sobre un territorio que no se conoce y sobre poblaciones a las que no se consulta.
Pip: Una pregunta que, como suele ocurrir en Folios de Historias, no termina en 1494. Hasta la próxima.
Aprender del ayer para entender el hoy. Bienvenidos a Folios de Historias
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