La revista de Folios de Historias

10 negocios centenarios de Madrid que siguen haciendo historia

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MADRID · HISTORIA Y OFICIOS

Diez puertas abiertas al pasado: comercios que llevan más de un siglo formando parte de la vida de la ciudad.

La historia de Madrid también se puede leer en un escaparate. A unos pasos de la Puerta del Sol, entre personas que consultan el móvil y viajeros que buscan el siguiente monumento, siguen funcionando negocios nacidos cuando la ciudad se recorría de otra manera. Algunos venden abanicos o alpargatas; otros preparan dulces, sirven bacalao o construyen guitarras. En sus mostradores, una parte del pasado continúa teniendo un uso cotidiano.

Los negocios centenarios de Madrid permiten acercarse a esa historia desde una perspectiva distinta. Aquí no vamos a enumerar edificios antiguos ni marcas desaparecidas, sino diez establecimientos cuya trayectoria supera los cien años y que mantienen actividad comercial. La selección reúne restauración, repostería, artesanía y mercería, porque una ciudad también se explica a través de lo que sus habitantes comen, compran, reparan y fabrican.

Hay un matiz necesario: la fecha de fundación de una empresa no siempre coincide con su llegada al local que hoy conocemos. También pueden cambiar sus propietarios, su oferta y sus técnicas. Señalar esas diferencias hace las historias más interesantes y evita convertir la tradición en una leyenda de inmovilidad. Estas diez direcciones muestran una continuidad real, con transformaciones incluidas.

NegocioFundaciónDirección del recorrido
Botín1725Cuchilleros, 17
Casa de Diego1823Puerta del Sol, 12
Lhardy1839Carrera de San Jerónimo, 8
Casa Hernanz1845Toledo, 18
El Riojano1855Mayor, 10
Casa Labra1860Tetuán, 12
Guitarras Ramírez1882Paz, 8
La Mallorquina1894Puerta del Sol, 8
Capas Seseña1901Cruz, 23
Almacén de Pontejos1913Plaza de Pontejos, 2 / Correo, 4

1. Botín: una cocina con tres siglos de trayectoria

Desde 1725 · Cuchilleros, 17

Fachada de Botín en Madrid
Fotografía documental de Botín. Foto: Ank Kumar · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0. Sin modificaciones.

La primera parada lleva a la calle de Cuchilleros. Botín sitúa su origen en 1725 y en 2025 celebró su tercer centenario. Su antigüedad cuenta con un reconocimiento especialmente conocido: Guinness World Records lo identifica como el restaurante más antiguo del mundo. Conviene atribuir el récord a esa institución, porque no es lo mismo hablar de un restaurante que de cualquier taberna, hospedería o espacio donde se haya servido comida.

El establecimiento está en el número 17 y su cocina se asocia con los asados de cochinillo y cordero en horno de leña. Es una combinación sencilla de describir, aunque detrás de ella haya un oficio que depende del punto de cocción, del servicio y de una organización capaz de atender a públicos muy distintos. La fama internacional puede atraer una primera visita; mantener una casa exige resolver cada comida.

Botín permite plantear una pregunta que acompañará todo el recorrido: ¿cómo se conserva una identidad cuando cambia la ciudad alrededor? Un restaurante de esa edad no puede pertenecer únicamente al Madrid del siglo XVIII. Su historia también comprende nuevas generaciones de trabajadores y clientes, nuevas formas de reservar y una relación creciente con el turismo. El pasado sigue siendo reconocible porque existe una actividad que lo sostiene.

La visita resulta más reveladora si, además de mirar la fachada, pensamos en el negocio que hay detrás. Tres siglos no caben en una sola anécdota. Por eso aquí prescindimos de historias de personajes famosos o de afirmaciones sobre un fuego que nunca se habría apagado: la fecha documentada y el reconocimiento de Guinness ya bastan para explicar su singularidad.

Fuente: esMadrid, portal oficial de turismo de Madrid.

2. Casa de Diego: dos siglos entre abanicos y paraguas

Desde 1823 · Puerta del Sol, 12

Fachada de Casa de Diego en Madrid
Fotografía documental de Casa de Diego. Foto: Tamorlan · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0. Sin modificaciones.

Casa de Diego ofrece uno de los mejores ejemplos de la diferencia entre fundación y ubicación. Su historia comenzó en 1823 con una tienda y taller en la calle del Carmen, abierta por Fernando de Torre. Su sobrino Manuel de Diego continuó el negocio y lo trasladó en 1858 a la Puerta del Sol, donde la casa mantiene su dirección en el número 12. La empresa es anterior a su presencia en ese escaparate.

Su especialidad reúne abanicos, paraguas, sombrillas y complementos como mantones, mantillas y bastones. La web de la propia casa confirma tanto el origen en 1823 como la fabricación artesanal de abanicos y su oferta actual. Esa variedad recuerda que estos objetos cumplen varias funciones: protegen del tiempo, acompañan una ceremonia y expresan preferencias estéticas o formas de vestir.

Un abanico permite observar algo que una fecha, por sí sola, no cuenta. Importan la estructura, los materiales, el acabado y la manera en que se abre y se maneja. En un comercio especializado, la compra puede incluir preguntas y explicaciones difíciles de resolver mirando únicamente una fotografía. El conocimiento del producto forma parte de lo que se vende.

Desde Sol es fácil reducir Casa de Diego a una imagen pintoresca. Su interés histórico es mayor: conserva un ámbito comercial que ha tenido que convivir con prendas y accesorios de producción masiva. Que un artículo tenga raíces antiguas no significa que su uso se haya quedado detenido en el siglo XIX. La continuidad del oficio necesita compradores actuales.

Fuente: esMadrid, portal oficial de turismo de Madrid.

3. Lhardy: el escaparate de otra forma de comer

Desde 1839 · Carrera de San Jerónimo, 8

Fachada de Lhardy en Madrid
Fotografía documental de Lhardy. Foto: Tamorlan · Wikimedia Commons · CC BY 3.0. Sin modificaciones.

Lhardy abrió en 1839 y su dirección histórica es Carrera de San Jerónimo, 8. El nombre se vincula a una restauración de influencia francesa y a una presentación cuidada del servicio y del espacio. Su fachada de madera y su tienda a pie de calle ayudan a reconocerlo incluso a quien nunca ha comido en sus salones.

La casa combina la faceta de restaurante con la de tienda gastronómica. Entre sus referencias más conocidas figuran el consomé y el cocido. El primero nos acerca a una tradición de caldos refinados; el segundo enlaza con uno de los platos que más claramente se asocian a Madrid. En una misma casa pueden convivir una influencia exterior y una identidad local sin que una anule a la otra.

Su trayectoria también exige recordar que un negocio histórico puede pasar por dificultades y cambiar de manos. Lhardy fue adquirido en 2021 por Pescaderías Coruñesas. La antigüedad del establecimiento, por tanto, no equivale a la permanencia de una única propiedad desde el siglo XIX. La continuidad comercial puede apoyarse en una nueva etapa de gestión.

Más allá de las listas de visitantes célebres, Lhardy interesa por lo que permite entender sobre la comida como experiencia social. No se trata únicamente de una receta: también cuentan el salón, el mostrador, el servicio y las expectativas del comensal. Su historia invita a observar cómo un restaurante se convierte en una referencia urbana y cómo esa reputación necesita seguir renovándose.

Fuente: esMadrid, portal oficial de turismo de Madrid.

4. Casa Hernanz: la larga vida de una alpargata

Desde 1845 · Toledo, 18

Fachada de Casa Hernanz en Madrid
Fotografía documental de Casa Hernanz. Foto: Tamorlan · Wikimedia Commons · CC BY 3.0. Sin modificaciones.

En la calle de Toledo, 18, Casa Hernanz representa una historia muy distinta de la alta restauración. Fue fundada en 1845 por Toribio Hernanz y su actividad se relacionó con la cordelería, las redes y las alpargatas. El establecimiento recuerda un Madrid que necesitaba objetos resistentes y útiles para trabajar, transportar y calzarse.

Las alpargatas son hoy su referencia más reconocible. Hablar de este calzado permite salir de una idea demasiado estrecha del patrimonio: también merecen atención los productos modestos y los conocimientos que hacen posible elaborarlos o escogerlos. La memoria urbana no está formada únicamente por artículos de lujo.

La historia de una alpargatería ayuda a pensar en los cambios de valor de los objetos. Un calzado ligado a usos cotidianos puede encontrar nuevos compradores por su aspecto, por su comodidad o por su asociación con el verano. No hace falta afirmar que todos los modelos conservan exactamente los materiales y procesos de 1845 para reconocer la continuidad de una especialización.

Para observar el negocio conviene fijarse en lo que se busca al entrar: talla, ajuste, tipo de modelo y utilidad. Son preguntas actuales, aunque el nombre sobre la puerta tenga más de un siglo. Casa Hernanz aporta al recorrido esa dimensión práctica que a veces desaparece cuando presentamos los comercios antiguos como simples decorados para fotografiar.

Fuente: esMadrid, portal oficial de turismo de Madrid.

5. El Riojano: una pastelería que sigue el calendario

Desde 1855 · Mayor, 10

Fachada de El Riojano en Madrid
Fotografía documental de El Riojano. Foto: Tamorlan · Wikimedia Commons · CC BY 3.0. Sin modificaciones.

El Riojano fue fundado en 1855 por Dámaso Maza y se encuentra en la calle Mayor, 10. Es una de esas pastelerías cuya historia se comprende mejor si, además de atender al año de apertura, miramos el calendario de sus productos. La repostería tradicional está muy vinculada a festividades y temporadas.

Su oferta incluye elaboraciones asociadas a fechas concretas, como los roscones de Reyes, las rosquillas de San Isidro, los buñuelos o los huesos de santo. Cada dulce introduce otra escala de tiempo: a la larga duración del comercio se superpone el ciclo anual de sus encargos y celebraciones. Volver en otra estación puede cambiar lo que uno encuentra.

El establecimiento conserva elementos históricos, pero eso no significa que todo su equipamiento se utilice de la misma manera que al principio. La información turística municipal menciona, por ejemplo, un antiguo horno de leña que ya no está en uso. Esta diferencia entre conservar un objeto y mantenerlo activo es importante para entender cualquier negocio antiguo.

Una pastelería centenaria necesita elaborar y vender hoy. Sus piezas históricas añaden profundidad a la visita, mientras el producto mantiene la relación con el cliente. En El Riojano, la mejor pregunta quizá sea qué nos cuenta una bandeja de dulces sobre las costumbres de Madrid: celebraciones religiosas y populares, reuniones familiares y pequeñas compras que convierten una fecha señalada en una experiencia compartida.

Fuente: esMadrid, portal oficial de turismo de Madrid.

6. Casa Labra: bacalao y una página de historia política

Desde 1860 · Tetuán, 12

Fachada de Casa Labra en Madrid
Fotografía documental de Casa Labra. Foto: Tamorlan · Wikimedia Commons · CC BY 3.0. Sin modificaciones.

Casa Labra abrió en 1860 y está en la calle de Tetuán, 12, muy cerca de Sol. Su identidad gastronómica se asocia al bacalao, especialmente a las tajadas y las croquetas. Esa especialización ofrece un contraste con otros establecimientos del recorrido: la historia también puede conservarse alrededor de una tapa y de una barra.

La taberna tiene, además, una relación documentada con la historia política española. El 2 de mayo de 1879 se fundó allí clandestinamente el Partido Socialista Obrero Español, con Pablo Iglesias entre sus impulsores. No hace falta exagerar la escena ni inventar diálogos para comprender la importancia del lugar. Una reunión concreta añadió otra dimensión a un negocio que ya llevaba años abierto.

Su fachada de madera, la barra de zinc y las mesas de mármol forman parte de los elementos que recoge la descripción municipal. Conviene distinguir entre esa configuración histórica y los servicios disponibles en cada momento: un espacio puede conservarse aunque no todos sus salones funcionen siempre con la misma oferta.

Casa Labra enseña cómo pueden superponerse dos memorias. Una pertenece a las personas que entran a tomar algo; la otra, a un acontecimiento que figura en la historia de una organización política. Ambas ayudan a explicar el establecimiento. La primera mantiene su vida cotidiana y la segunda permite situarlo en un relato más amplio de la sociedad madrileña.

Fuente: esMadrid, portal oficial de turismo de Madrid.

7. Guitarras Ramírez: el oficio detrás del sonido

Desde 1882 · Paz, 8

Cabeza de una guitarra de José Ramírez I de la colección Ramírez
Cabeza de una guitarra de José Ramírez I, colección Ramírez (2014). Foto: Chincharabiña · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0. Sin modificaciones.

La historia de Guitarras Ramírez sitúa la fundación del taller en 1882, con José Ramírez I. La casa también menciona 1870 como el comienzo de su recorrido en el oficio, pero ambas fechas expresan cosas distintas. Para esta selección usamos 1882, el año del taller, y evitamos convertir una etapa de aprendizaje en la apertura de una empresa.

La dirección de la tienda actual es Paz, 8. Su trayectoria pasa por distintas etapas y ubicaciones, por lo que tampoco sería correcto presentar ese local como el taller original del fundador. La continuidad reside en la casa y en su actividad guitarrera, no en la ocupación ininterrumpida de una misma habitación.

La propia marca distingue entre instrumentos artesanos y guitarras de estudio, realizadas por fabricantes bajo sus diseños y supervisión. Esa precisión evita otra simplificación frecuente: afirmar que todo producto vendido por un comercio artesanal se construye íntegramente a mano en el establecimiento. Las diferentes gamas responden a necesidades y presupuestos distintos.

Ramírez añade al paseo una historia de conocimiento técnico. Una guitarra se reconoce por su apariencia, pero se elige también por cómo responde al músico. La selección de materiales, el diseño y el trabajo sobre el instrumento enlazan tradición y experimentación. La fotografía que acompaña este apartado muestra la cabeza de una guitarra de José Ramírez I, conservada en la colección Ramírez; es una pieza histórica, no una imagen de la tienda actual.

Fuente: Guitarras Ramírez, web oficial.

8. La Mallorquina: una pastelería en el corazón de Sol

Desde 1894 · Puerta del Sol, 8

Fachada de La Mallorquina en Madrid
Fotografía documental de La Mallorquina. Foto: Zarateman · Wikimedia Commons · CC0. Sin modificaciones.

La Mallorquina abrió en 1894 y su establecimiento histórico está en la Puerta del Sol, 8. Fue impulsada por Coll, Ripoll y Balaguer, procedentes de Mallorca. El origen del nombre permite reconocer una aportación a la vida comercial de Madrid que llegó de fuera y acabó formando parte de la imagen más familiar de su centro.

Entre sus primeras referencias estaban las ensaimadas y el chocolate. Con el tiempo, las napolitanas se convirtieron en una de sus especialidades más conocidas. La trayectoria de la casa muestra que un negocio puede mantener su nombre y su continuidad mientras cambia el protagonismo de algunos productos.

Su ubicación tiene una importancia evidente para el paseo: Sol reúne desplazamientos, encuentros y compras de personas con motivos muy diferentes para estar allí. Una pastelería en ese entorno puede atender una celebración o una pausa breve. Ese carácter cotidiano ayuda a explicar por qué los establecimientos comerciales dejan recuerdos que no dependen de una gran visita planificada.

Hay otro detalle que conviene precisar: la historia centenaria corresponde a la casa y a su establecimiento histórico, no automáticamente a cualquier sucursal abierta después. Las marcas pueden expandirse, pero cada dirección tiene su propia edad. Para este recorrido nos detenemos en Sol, donde la fecha de 1894 vincula de forma clara el negocio con el lugar que estamos describiendo.

Fuente: esMadrid, portal oficial de turismo de Madrid.

9. Capas Seseña: una prenda antigua con vida actual

Desde 1901 · Cruz, 23

Fachada de Capas Seseña en Madrid
Fotografía documental de Capas Seseña. Foto: Tamorlan · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0. Sin modificaciones.

Capas Seseña comenzó en 1901, cuando el sastre Santos Seseña Rojas abrió su negocio. La primera dirección estaba en Espoz y Mina, 11, en la esquina con la calle de la Cruz. La casa llegó en 1927 al número 23 de esta última calle, donde se encuentra su establecimiento histórico actual.

La distinción es especialmente útil en este caso: el origen del negocio pertenece al comienzo del siglo XX, mientras su presencia en Cruz, 23, es posterior. El traslado no elimina la antigüedad de la firma, pero debe contarse si queremos describir con precisión la historia del local.

La actividad tampoco se limitó desde el primer día a una única prenda. La casa confeccionó ropa masculina y fue especializándose en capas a finales de la década de 1960. Una marca que hoy identificamos con un producto concreto puede haber llegado a esa identidad mediante decisiones tomadas mucho después de su fundación.

La capa plantea una relación interesante entre tradición y elección personal. Puede vincularse a una imagen histórica de la indumentaria española y, al mismo tiempo, ser una prenda que alguien decide usar en el presente. Visitar Seseña permite mirar cortes, tejidos y acabados, y pensar en cómo un oficio encuentra su continuidad sin necesitar que toda la sociedad vuelva a vestirse como hace un siglo.

Fuente: esMadrid, portal oficial de turismo de Madrid.

10. Pontejos: la historia de Madrid también cabe en un botón

Desde 1913 · Plaza de Pontejos, 2 / Correo, 4

Fachada de Almacén de Pontejos en Madrid
Fotografía documental de Almacén de Pontejos. Foto: Tamorlan · Wikimedia Commons · CC BY 3.0. Sin modificaciones.

El Almacén de Pontejos fue fundado en 1913 por Antonio Ubillos. Está junto a la plaza que le da nombre, con dirección también en la calle del Correo, 4. La mercería cierra nuestra selección por fecha de apertura, pero su aportación al recorrido es tan importante como la de un restaurante reconocido internacionalmente.

Hilos, lanas, cintas, botones y otros artículos de costura recuerdan una actividad que suele quedar fuera de los relatos más vistosos de la ciudad. Sin embargo, confeccionar, ajustar o reparar una prenda forma parte de la vida cotidiana. Una mercería guarda un catálogo de soluciones para trabajos pequeños y proyectos ambiciosos.

Uno de los elementos característicos de Pontejos son sus expositores de madera para mostrar botones. La descripción turística municipal también recoge sus mostradores y su vinculación con la enseñanza de labores mediante cursos y talleres. En este tipo de negocio, el saber no reside solo en disponer de muchas referencias, sino en ayudar a encontrar la adecuada.

La casa mantiene asimismo una tienda en internet. El mostrador histórico y el catálogo digital permiten entender que adaptación y continuidad pueden convivir. No es necesario renunciar a una especialidad para cambiar la forma de comprar. Después de pasar por cocinas, dulces, calzado, abanicos y guitarras, Pontejos nos devuelve a una idea sencilla: los objetos más discretos también pueden sostener una larga historia urbana.

Fuente: esMadrid, portal oficial de turismo de Madrid.

Qué significa realmente que un negocio sea centenario

En esta selección, centenario significa que el origen documentado del negocio se sitúa hace más de cien años. No significa que conserve todos sus muebles, que nunca haya cerrado temporalmente ni que haya pertenecido siempre a la misma familia. Cada una de esas afirmaciones requiere pruebas propias y no puede deducirse únicamente de una fecha sobre la fachada.

Tampoco presentamos estos diez establecimientos como los únicos ni como una clasificación definitiva de los más antiguos. Son una muestra variada y documentada. Sus historias permiten reconocer distintas formas de continuidad: conservar una especialidad, transmitir conocimientos, trasladarse, cambiar la gestión o ampliar las vías de venta. Lo que comparten es una trayectoria comercial que sigue teniendo expresión en el presente.

Una ruta a pie por los negocios centenarios de Madrid

Las diez direcciones se concentran en el centro y permiten organizar un paseo desde la Puerta del Sol. Allí están Casa de Diego y La Mallorquina; muy cerca se encuentra Casa Labra. Desde Sol se puede seguir hacia Carrera de San Jerónimo para ver Lhardy y acercarse después a las calles de la Cruz y de la Paz, donde están Seseña y Ramírez.

La plaza de Pontejos aporta la parada de mercería. La calle Mayor conduce a El Riojano y al entorno de la Plaza Mayor; desde allí, Toledo y Cuchilleros permiten completar el recorrido con Casa Hernanz y Botín. El orden es orientativo y puede ajustarse según dónde empecemos y qué negocios queramos visitar por dentro.

Antes de entrar, conviene consultar la web de cada establecimiento para conocer sus horarios y, cuando corresponda, reservar. Los comercios siguen trabajando: no todos ofrecen visitas históricas ni permiten detenerse en cualquier espacio. La mejor forma de acercarse a ellos es prestar atención a sus productos, respetar a quienes atienden y recordar que la historia continúa mientras se desarrolla la jornada comercial.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el negocio más antiguo de esta selección?

Botín, cuyo origen se fecha en 1725. Guinness World Records lo reconoce como el restaurante más antiguo del mundo; ese reconocimiento se refiere a restaurantes y no a todos los tipos de comercio.

¿Todos conservan el mismo local desde su fundación?

No. Casa de Diego se trasladó a Sol en 1858 y Seseña llegó a Cruz, 23, en 1927. Ramírez también tiene una trayectoria con distintos espacios. La antigüedad de una casa y la de su dirección actual son datos diferentes.

¿Las fotografías muestran el aspecto actual de los negocios?

Son fotografías documentales identificadas, algunas tomadas años atrás. Sirven para reconocer los establecimientos o una pieza de su historia, pero no certifican su apariencia exacta en la fecha de lectura. Los créditos enlazan las fichas originales.

¿Hace falta consumir o comprar para recorrerlos?

Las fachadas se pueden observar desde la calle. Para utilizar un salón, pedir una tapa o adquirir un producto se aplican las condiciones habituales de cada negocio. No conviene dar por hecho que un local comercial funciona como un museo de acceso libre.

Un patrimonio que necesita seguir trabajando

Estos diez negocios muestran una historia de Madrid hecha de decisiones y tareas concretas. Cocinar, confeccionar, reparar, atender, elegir materiales o enseñar a utilizar un producto son actividades que han atravesado generaciones. La fecha de apertura nos sitúa en el pasado; el trabajo que se hace hoy explica la continuidad.

La próxima vez que crucemos Sol o pasemos junto a la Plaza Mayor, quizá merezca la pena mirar un poco más despacio. Detrás de un abanico, una alpargata, una guitarra o un botón puede haber un relato tan revelador como el de un edificio monumental. La diferencia es que aquí todavía hay alguien al otro lado del mostrador.

Fuentes y criterio de selección

Fechas y direcciones contrastadas con las fichas del portal oficial esMadrid y las webs de los establecimientos. Selección revisada en octubre de 2026. Los horarios, servicios y disponibilidad pueden cambiar; por eso se enlazan las páginas originales.

Las diez imágenes son fotografías documentales con licencias de reutilización. Cada pie identifica al autor, enlaza su ficha original y especifica la licencia. Algunas muestran el establecimiento en años anteriores; la imagen de Ramírez corresponde a una pieza de su colección.


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