El insulto más despreciable del lenguaje de Cervantes

ABC.es

  • Pocos apelativos hay tan ofensivos, y pocos individuos con peor catadura moral y humana que nuestros protagonistas
ARCHIVO Imagen de la obra de Cervantes, Rinconete y Cortadillo
ARCHIVO
Imagen de la obra de Cervantes, Rinconete y Cortadillo
Generación tras generación una especie ha logrado perpetuarse con el paso del tiempo. Sorteando cualquier barrera moral plausible, los hombres sin oficio ni beneficio han forjado un frente común donde la marrullería y la tan recurrente picaresca son los principales ingredientes con los que aderezan sus menesteres diarios. Rufianes que en otra vida hubieran sido denostados, hoy se sitúan en las escalas más altas del planeta.

Pancracio Celdrán, en su libro «Inventario General de Insultos» define al rufián como un «hombre sin honor, despreciable y perverso; chulo de mancebía, alcahuete de prostíbulo, que vive de comerciar con las mujeres. Pocos insultos hay tan ofensivos, y pocos individuos con peor catadura moral y humana que éstos, en la tradición literaria española».

Para conocer a fondo lo que es un rufián, el autor remite a la célebre obra de Cervantes Rinconete y Cortadillo o a su comedia El Rufián Dichoso. «Allí se ve que no se trata únicamente de un alcahuete y ladrón, de un encubridor de rateros, sino también de un matón y espadachín de oficio, especie de asesino de alquiler».

Tirso de Molina escribe lo siguiente:

¡Mal haya quien bien os quiere,

rufianes de Belcebú…!

Respecto a su origen etimológico, Joan Corominas sitúa la la antigüedad del vocablo en el siglo XIV. «Además cree que pudo decirse del término latino rufus, es decir, pelirrojo, seguramente por la prevención moral que ha existido siempre contra los hombres de ese color de pelo, y por la costumbre de las rameras romanas de utilizar pelucas de esa color. Pero tal vez sea remontarse muy atrás, o hilar demasiado fino; sobre todo si se atiende al término germánico ruffer, con el significado de ‘alcahuete’, una de las ocupaciones principales de estos individuos», señala Celdrán.

El propio Cervantes emplea el término en reiteradas ocasiones de forma que «el apelativo pierde en fiereza». Por ejemplo, hace hablar así a un criado:

…fue su postre dar soplo a mi amo de un rufián forastero, que nuevo y flamante había llegado a la ciudad.

Medio siglo antes, Lope de Rueda, tiene el siguiente plasma en la obra El rufián cobarde:

¡Ah putilla, putilla, azotada tres veces por la feria de Medina del Campo, llevando la delantera de su amigo o rufián, por mejor decir…!.


Descubre más desde Folios de Historias

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Puntuación: 1 de 5.

Deja un comentario

About the author

Grace Bennett es una historiadora del arte y escritora freelance con una pasión por explorar las intersecciones entre la naturaleza, el simbolismo y la expresión artística. Con un historial en arte renacentista y moderno, a Grace le gusta descubrir los significados ocultos detrás de obras icónicas y compartir sus ideas con amantes del arte de todos los niveles. Cuando no está visitando museos o investigando las últimas tendencias en arte contemporáneo, puedes encontrarla caminando por el campo, siempre persiguiendo el próximo arcoíris.

Una única vez
Mensual
Anual

Haz una donación única

Haz una donación mensual

Haz una donación anual

Elige una cantidad

€5,00
€15,00
€100,00
€5,00
€15,00
€100,00
€5,00
€15,00
€100,00

O introduce un monto personalizado

€

Se agradece tu contribución.

Se agradece tu contribución.

Se agradece tu contribución.

Adolf Hitler Alejandro Magno Alemania Antigua Roma antiguo Egipto Arqueología Astronomía China Cristóbal Colón CSIC Curiosity Edad Media EEUU España Estados Unidos Europa Felipe II Francia historia Historia de España historia de Roma Hitler imperio español Imperio Romano Inglaterra La Tierra Londres Luna Madrid Marte Napoleon NASA Nature Nazi nazis Nueva York Patrimonio de la Humanidad Reino Unido Reyes Católicos Roma Saturno Segunda Guerra Mundial Sistema Solar Tierra Universo

Descubre más desde Folios de Historias

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo