
Que el libro y la letra impresa en general hayan sobrevivido al (no tan exitoso como se pensaba) libro electrรณnico, a la revoluciรณn y cambio de paradigma editorial y, en general, al hecho de que preferimos que nos den todo masticado, digerido y cagadito a base de imรกgenes, mensajes sintรฉticos, diagramas y, bรกsicamente, morralla visual para no tener que tragarnos un ladrillaco o un texto de mรกs de dos pรกrrafos es debido principalmente a que el libro se ha convertido en un objeto de consumo de eso: informaciรณn sintรฉtica y accesible pero legitimada por el noble hecho (aunque cada vez menos objetivamente valioso como tal) de estar impresa en papel.
Hace aรฑos queย Taschenย puso de moda el gรฉnero editorial “recopilatorio” y puso las diferentes disciplinas artรญsticas en generalย (fotografรญa, arquitectura, cine, mรบsicaโฆ) al alcance del gran pรบblico a travรฉs de un lenguaje sencillo, un precio asequible, una maquetaciรณn atractiva y sugerente (que le da ese carรกcter de โobjeto de deseoโ), el acercamiento a espacios de consumo de mediana y gran escala (VIPSย o centros comerciales no especializados) y apropiรกndose un mรฉtodo que parece querer emular (muy bien por ellos, oye) elย rememberย de los recopilatorios de bakalao noventeroย BOOMย (elย Boom 98ย quedarรก en mi memoria para siempre). Esta vez le tocรณ a la arquitectura del paisaje o paisajismo. Y es que ni siquieraย Wikipediaย se aclara a la hora de diferenciar tรฉrminos para una disciplina que en realidad se funde con muchas otras como la arquitectura, la jardinerรญa e incluso la ingenierรญa, y que por su estrecha relaciรณn con el espacio pรบblico (el escenario donde se desarrolla casi en su totalidad) genera polรฉmica a nivel polรญtico, econรณmico y social. A dรญa de hoy, a pesar de la retรณrica en torno a la recuperaciรณn del medio ambiente (si es que eso es todavรญa posible) y el empeรฑo por hacer del diseรฑo una tarea inseparable de la sostenibilidad, lo natural es mรกs artificial que nunca. Vรกlgame la paradoja: la arquitectura del paisaje se ha convertido en el arte de componer escenarios y pequeรฑos ecosistemas programados al aire libre y en el representante de una naturaleza cada vez mรกs domesticada.
Philip Jodidioย cumple el papel de coordinador, gestor y recolector de informaciรณn y contextualiza el contenido en una breve introducciรณn inicial. Al igual que pasa enย Architecture Now, Art Nowย y otros recopilatorios de la editorial, no cabe duda de la calidad y credibilidad de la variada selecciรณn de obras y proyectos, que abarca desde diseรฑadores tan actuales comoย Ken Smithย (encargado del jardรญn en la azotea delย MoMA) oย West 8ย (Madrid Rรญo,Toronto Central Waterfront…); otros mรกs universalmente consagrados comoย Steven Holl,ย Renzo Pianoย oTadao Ando; e incluso nuevos talentos como el libanรฉsย Vladimir Djurovicย (Hariri Memorial Garden). El contenido y descripciรณn de cada proyecto es escueto (aunque lo suficientemente conciso como para generar curiosidad al lector y dar pie a que investigue por su propia cuenta) y bรกsicamente se compone de imรกgenes seleccionadas, material grรกfico impreso en un azul boliย BICย y textos descriptivos redactados seguramente por parte de los mismos autores de cada proyecto. Pero el carรกcter repetitivo del asunto, la decadencia de una fรณrmula cada vez mรกs desgastada y la frialdad de un formato que expone un contenido sin apenas analizar o profundizar en su esencia, hace que se eche de menos un pequeรฑo giro, novedad o sorpresa en estas colecciones de las que siempre seremos seguidores pero de las cuales esperamos con impaciencia โalgo mรกsโ.



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