Batalla de Brunete, tras capturar las provincias vascas el ejรฉrcito nacional tomaba un respiro antes de entrar en Santander. Esta situaciรณn convenciรณ al ejรฉrcito republicano, en especial al ala comunista, de que habรญa que distraer la atenciรณn del enemigo. Brunete fue el lugar elegido para hacerlo y resulta harto curioso, aunque desgraciado, puesto que el pueblo no disfrutaba de gran importancia estratรฉgica.
Allรญ se habรญan reunido dos cuerpos de ejรฉrcito republicano, con un total de 85.000 soldados, apoyados por 40 carros blindados, 300 aviones, 130 tanques y mรกs de 220 piezas de artillerรญa de campaรฑa. Por entonces Brunete estaba en el lado de los sublevados, contaba con una poblaciรณn de 1.556 habitantes y una discreta importancia respecto a las comunicaciones y al cerco que los nacionales mantenรญan alrededor de Madrid. La idea era romper ese asedio y quitar presiรณn a la capital. Para ello se ideรณ un plan que el general Matallana se encargarรญa de poner en marcha. Por entonces, en junio del 37, el frente estaba establecido en una lรญnea que unรญa Navalagamella, Villanueva del Pardillo, las Rozas y Madrid, siendo la parte norte territorio republicano y la sur, zona nacional.
El avance del ejรฉrcito republicano cogiรณ por sorpresa a los nacionales que defendรญan el lugar con muy pocos efectivos. Los restos de la Divisiรณn 71, formada en su mayorรญa por falangistas y 1.000 marroquรญes, se encargarรญan de esa inรบtil defensa. El 6 de julio se coordinรณ el ataque de la aviaciรณn y la artillerรญa y a las pocas horas Brunete estaba rodeado. La alarma corriรณ entre las filas de los nacionales, aquella era una zona que no se podรญa perder. El interรฉs de Brunete, mรกs que estratรฉgico, era polรญtico y, segรบn decรญan los mandos, el ejรฉrcito Nacional no podรญa permitirse una derrota justo allรญ. Por eso, no tardaron en disponer la marcha de varias divisiones desde el norte, artillerรญa pesada y la Legiรณn Cรณndor, formada por pilotos alemanes, y tristemente cรฉlebre por el bombardeo de Guernika 3 meses antes. Mientras, en Quijorna, Villanueva de la Caรฑada, Villanueva del Pardillo y Villafranca pequeรฑas guarniciones nacionales resistรญan el asedio de los republicanos.
En la zona se concentraron enormes efectivos de uno y otro bando. La contienda continuรณ sin descanso y de forma sangrienta, luchando a campo abierto, con ofensivas constantes de tanques e infanterรญa. Los campos y las casas del pueblo no tardaron en llenarse de fuego, con grandes columnas de humo que podรญan verse desde la sierra. Ademรกs los soldados sufrรญan grandes penurias en el abastecimiento de agua pese a estar a pocos kilรณmetros del Guadarrama. En los cielos el combate era igualmente encarnizado. Los aparatos de la Legiรณn Cรณndor (los Messerschmitt y Heinkel 111) al mando del Wolfram von Richtofen, se enfrentaban en inferioridad numรฉrica a los chatos rusos, aunque la pericia de sus pilotos y la capacidad tรฉcnica de la industria alemana pronto los situรณ como seรฑores del aire en toda Espaรฑa. Sus Messerschmitt, con una velocidad de casi 600 kilรณmetros por hora y capaces de cargar 500 kilos de bombas, fueron determinantes.
El 13 de julio y tras 7 dรญas de cruel batalla concluรญa la ofensiva del ejรฉrcito republicano, que se aprestaba a defender las posiciones conquistadas, unos 12 kilรณmetros al sur de Brunete, por la carretera de Navalcarnero. Pese a los refuerzos, el ejรฉrcito nacional que defendรญa Brunete habรญa sufrido una gran derrota y el cerco a Madrid se habรญa distendido ligeramente. Se cavaron trincheras, se curaron heridas y se enterrรณ a los caรญdos. Aquellos dรญas surgieron buena parte de los fortines que podemos ver en el pueblo. Un total de 14 bunkers nacionales.
Los especialistas, aun hoy en dรญa, no se explican como el ejรฉrcito Republicano detuvo el avance, cuando tenรญa los medios para haber conquistado mucho mรกs terreno.
Mientras, el ejรฉrcito nacional reunรญa efectivos para la conquista del pueblo y su comarca. El 18 de julio divisiones al mando de los generales Sรกenz de Buruaga, Asensio y Barrรณn atacaban Brunete desde el sur. En los cielos la Legiรณn Cรณndor se mostraba invencible, habiendo derribado cerca de 21 aparatos republicanos, en su mayorรญa pilotados por aviadores soviรฉticos. La batalla se prolongรณ hasta el 22 de julio, con temperaturas asfixiantes y los conocidos problemas de abastecimiento de agua. Barrรณn, que atacaba por el centro entrรณ en el pueblo tras romper las lรญneas republicanas. Los campos que rodean el pueblo ardรญan y se ocultaban tras el humo. Por todos lados habรญa muertos, trincheras, tanques calcinandos o movimientos de pequeรฑas tropas que atacaban y se replegaban.
La contienda se trasladรณ a las calles o a lo que quedaba de ellas, haciendo que el avance fuese aรบn mรกs lento. Con el pueblo ya perdido la divisiรณn de Lรญster se atrincherรณ en el cementerio y resistiรณ tres dรญas mรกs. Pero la lucha era desesperada y poco habรญa que hacer. Brunete habรญa sido reconquistado, no asรญ las localidades vecinas de Quijorna, Villanueva de la Caรฑada y Villanueva del Pardillo, que permanecerรญan en manos republicanas algรบn tiempo o en tierra de nadie.
La batalla se zanjรณ con un balance espeluznante. Del lado republicano se contaban 20.000 bajas y cerca de 100 aviones derribados. Del lado nacional 17.000 bajas y 23 aviones. Los primeros, ademรกs de llevarse la peor parte, perdieron gran cantidad de material que mรกs tarde echarรญan de menos en la defensa de Madrid. Las Brigadas Internacionales que habรญan participado estaban exhaustas y el golpe en el รกnimo de los republicanos serรญa mortal. El batallรณn Lincoln (formado por norteamericanos de raza negra) casi desapareciรณ en el corazรณn de Brunete, el batallรณn britรกnico quedรณ reducido a 80 hombres, que en palabras de sus mandos “se mostraban indecisos a la hora de ir al frente”. Una brigada polaca se amotinรณ, negรกndose en plena batalla a volver al frente. Por el otro bando un batallรณn de marroquรญes fue hecho prisionero y fusilado al completo. Hubo algunas deserciones importantes y se reconociรณ el enorme papel que habรญan jugado los tanques en la conquista de Brunete y en los campos que rodean el municipio.
Es una lรกstima que esta tierra, pasados 65 aรฑos, sea recordada en toda Espaรฑa por los 40.000 bajas en esa cruel batalla. Casi todo el pueblo fue destruido por la artillerรญa y la aviaciรณn de uno u otro bando. Hoy en dรญa quedan varios testigos vivos de aquellos tristes dรญas y varios fortines que advierten de un terrible pasado, para que nunca vuelva a ocurrir.
La Reconstrucciรณn Tras numerosos bombardeos, incendios y pillajes el pueblo queda destrozado. Su restauraciรณn correrรก a cargo de Regiones Devastadas, una instituciรณn del rรฉgimen que darรก un aire similar a todos los lugares reconstruidos. Sus seรฑas de identidad, que son las del estado, vienen a rememorar el conocido estilo herreriano, tan acreditado en Madrid y que podemos disfrutar en el Escorial o en el Palacio Real de Aranjuez. Se caracteriza por la pureza de las lรญneas, con una cierta elegancia matemรกtica y con pocos ornamentos. Vemos capiteles de pizarra y decoraciรณn geomรฉtrica formada por pirรกmides y esferas o bolas. Es, sin duda, un estilo clรกsico, poco espectacular pero limpio y elegante.
La mayorรญa del pueblo habรญa quedado arrasada con lo que las obras tomaron todas las calles y solares del pueblo. Aรบn asรญ, fueron la Plaza Mayor y la Iglesia los lugares de mayor trabajo. La primera se habรญa perdido casi en su totalidad en los bombardeos, quedando un gran solar compartido entre la nueva plaza y la lรญnea de la carretera que rodea el pueblo en direcciรณn a Villanueva de la Caรฑada.
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Batalla de Brunete |
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Fecha |
del 6 al 25 de Julio de 1937 |
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Lugar |
Brunete, Madrid |
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Resultado |
Neutro, pรฉrdidas en ambos bandos |
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Beligerantes |
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Comandantes |
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Josรฉ Miaja |
Jose Enrique Varela |
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Fuerzas en combate |
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80.000 soldados 105 aviones |
65.000 soldados 105 aviones |
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Bajas |
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entre 20 y 25.000 soldados |
entre 13 y 17.000 soldados |
La batalla de Brunete fue un conjunto de operaciones que afectรณ a varios municipios del oeste de Madrid, pero que tuvo sus acciones bรฉlicas mรกs destacadas en el pueblo de Brunete. La ofensiva lanzada por el Ejรฉrcito repรบblicanoi, pretendรญa reducir la presiรณn que las tropas nacionales estaban ejerciendo sobre la capital de Espaรฑa y que amenazaban con tomar la ciudad. Al mismo tiempo pretendรญan restar efectivos a los sublevados, que habรญan empezado en marzo de ese aรฑo una campaรฑa para ocupar toda la cornisa cantรกbrica. De haber derrotado a los nacionales en el enfrentamiento de Quijorna, el general republicano Miaja pretendรญa un avance rรกpido hacia Extremadura.
La ofensiva inicial republicana que pretendรญa aliviar la presiรณn sobre Madrid fue un รฉxito y se conquistรณ el pueblo. Pero la resistencia de los nacionales desmontรณ el plan enemigo en tres semanas.
El general Josรฉ Miaja lo tenรญa muy claro en el verano de 1937. Si la presiรณn sobre Madrid continuaba, las tropas de Franco entrarรญan en la capital y obtendrรญan la victoria un aรฑo despuรฉs del comienzo de la Guerra Civil. Ademรกs, el molesto frente que el ejรฉrcito sublevado habรญa abierto en el Cantรกbrico le estaba haciendo perder la zona con mayor desarrollo industrial de Espaรฑa. Para aliviar esa doble presiรณn ordenรณ que se atacase Brunete, para pasar a Navalcarnero y realizar una ofensiva hacia Extremadura. La sorpresa acompaรฑรณ a los republicanos y tomaron el primero de los pueblos en la madrugada del 6 de julio. La fรฉrrea resistencia de los nacionales acabรณ, 20 dรญas despuรฉs, con los avances ordenados por Miaja.
El mando republicano sacรณ dos conclusiones claras. Que las maniobras de distracciรณn solamente tenรญan un รฉxito moderado a juzgar por el gran nรบmero de bajas sufridas y los escasos frutos logrados, ya que se perdiรณ la cornisa cantรกbrica. Y que, como figura en el informe de su derrota realizado por el coronel Mรฉndez Lรณpez, โde los jefes de milicias, el รบnico que sabe leer un plano es el llamado Modesto. Los otros [Lรญster, Mera o el Campesinos], ademรกs de no saber, creen no necesitarloโ.
La batalla de Brunete es otro de esos episodios de la Guerra Civil en los que, teniendo la victoria en sus manos, los republicanos tiraron por la borda una oportunidad de dar la vuelta al curso de la Historia.
El planteamiento era impecable por parte de Josรฉ Miaja: concentrar muchas fuerzas en el punto mรกs dรฉbil del enemigo, romper sus lรญneas y avanzar recuperando la mayor cantidad de territorio posible. Pero nuevamente los lรญderes polรญticos de los milicianos impidieron una victoria que habrรญa significado mucho para la Repรบblica a la que decรญan defender. Y todo ello pese a que el inicio de la ofensiva se mostraba como algo prometedor. La madrugada del dรญa 6 de julio se habรญa cumplido el primer objetivo: tomar el municipio de Brunete.
Los 85.000 soldados que Miaja puso a las รณrdenes del general Vicente Rojo rompieron la defensa inicial de las cuatro divisiones, algo menos de 40.000 hombres en esos momentos, que defendรญan las lรญneas nacionales. El siguiente paso era tomar Navalcarnero y Quijorna, lo que suponรญa romper el frente y obtener el paso franco hacia Extremadura. Pero los generales Miaja y Rojo no contaban con tener al enemigo en casa. Los cuatro lรญderes milicianos (Cipriano Mera, Valentรญn Gonzรกlez El Campesino, Enrique Lรญster y Juan Modesto) sin formaciรณn militar alguna, que supuestamente estaban a sus รณrdenes, decidieron que se habรญa cumplido el objetivo prioritario de aliviar la presiรณn sobre Madrid y no estaban dispuestos a pedir mayores sacrificios a sus hombres. Una peticiรณn que sรญ realizรณ Francisco Franco a sus oficiales, a los que ordenรณ resistir a cualquier precio con las cuatro divisiones, que se encontraban muy castigadas y diezmadas, mientras se recibรญan los refuerzos que permitiesen retomar la iniciativa.
Asรญ, mientras que los nacionales Yagรผe, Iruretagoyena, Barrรณn y Cabanillas, militares de probada eficacia, obedecieron las รณrdenes sin discutir y preparaban sus defensas, los comunistas Modesto y Lรญster y los anarquistas Mera y El Campesino, sin otra formaciรณn que la polรญtica, decidรญan dar descanso a sus tropas.
De esa manera, el 25 de julio, cuando Franco cumpliรณ su promesa y enviรณ una divisiรณn y dos brigadas de refuerzo, sumando unas tropas totales de 65.000 hombres, derrotaron a los 85.000 republicanos y recuperaron con creces el terreno perdido. Las bajas, 30.000 republicanos y 17.000 nacionales, entre muertos, heridos y prisioneros, dejaban bien clara la diferencia en la eficacia de las dos concepciones en el modelo de guerra. Disciplina militar frente a desidia revolucionaria.
Fuente: Intereconomรญa






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