A lo largo del mundo, millones de hectáreas de tierra están siendo compradas por inversores extranjeros con el objetivo principal de la plantación de cultivos generadores de biodiesel (*)

El biodiésel es un combustible ecológico que se fabrica a partir de aceites vegetales o grasas animales (incluso recicladas). Es una alternativa más limpia al diésel común derivado del petróleo y se puede usar solo o mezclado; por ejemplo, si ves una etiqueta que dice B20, significa que tiene un 20% de biodiésel.
Aunque la idea de usar aceite en motores no es nueva —el propio Rudolf Diesel ya lo hacía hace más de un siglo—, hoy se ha vuelto muy popular como energía renovable. Eso sí, hay que tener un par de cosas en cuenta: si usas mucho biodiésel, conviene revisar que las mangueras de tu coche no sean de caucho natural, ya que este combustible puede dañarlas.
Pero no todo es perfecto. Muchos prefieren llamarlo agrodiésel, porque su producción masiva tiene un lado oscuro: para plantar tanto aceite, a veces se destruyen bosques, se desplaza la producción de alimentos y se daña el ecosistema. Por eso, aunque es una gran alternativa energética, es importante que su origen sea realmente responsable con el planeta.
Está es una situación que en países subdesarrollados como África está teniendo consecuencias desastrosas ya que está agravando los problemas de seguridad y hambrunas que ya de por si son muy problemáticas.




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