- Una arriesgada carga de caballerรญa encabezada por Farnesio sirviรณ la victoria espaรฑola: ยซAlejandro, acordรกndose del antiguo romano, se arroja en un hoyo para sacar de รฉl una cierta y grande victoria hoyยป
Para recuperar la fidelidad de los nobles moderados y bajo las instrucciones del Rey, Don Juan de Austria retirรณ a los tercios espaรฑoles del paรญs en abril de 1577. Pagรณ los atrasos a los soldados con el dinero que el Papa Gregorio XIII le habรญa entregado tras la batalla de Lepanto y pidiendo varios prรฉstamos personales. Ademรกs, firmรณ el Edicto Perpetuo, un documento que eliminaba la Inquisiciรณn y reconocรญa las libertades flamencas a cambio del reconocimiento de la soberanรญa de la Corona espaรฑola y la restauraciรณn de la fe catรณlica en el paรญs. Pero lejos de respetar lo firmado, Guillermo de Orange insistiรณ en su rebeliรณn y buscรณ la forma de eliminar a Don Juan de Austria, cuya estrategia de pacificaciรณn amenazaba con echar al traste sus planes.
Con solo una veintena de soldados bajo su cargo y reducido a ser un tรญtere polรญtico, Don Juan de Austria abandonรณ Bruselas apresuradamente y se refugiรณ por sorpresa, abusando de la invitaciรณn de su castellano, en la fortaleza de Namur (hoy en la regiรณn belga de Valonia), desde donde pidiรณ sin รฉxito ayuda a Felipe II. ยซLos espaรฑoles estรกn marchรกndose y se llevan mi alma consigo, pues preferirรญa estar encantado de que esto no suceda. Ellos (la nobleza local) me tienen y me consideran una persona colรฉrica y yo los aborrezco y los tengo por bravรญsimos bribonesยป, escribiรณ Don Juan de Austria a su amigo Rodrigo de Mendoza sobre la situaciรณn desesperada que estaba viviendo. Despuรฉs de suplicar por el envรญo de tropas, el Rey autorizรณ el regreso de los tercios espaรฑoles a finales de 1577.
El hijo bastardo de Carlos I de Espaรฑa celebrรณ el regreso de los tercios con gruesas palabras: ยซA los magnรญficos Seรฑores, amados y amigos mรญos, los capitanes de la mi infanterรญa que saliรณ de los Estados de Flandes. […] A todos ruego vengรกis con la menor ropa y bagaje que pudiรฉredes, que llegados acรก no os faltarรก de vuestros enemigosยป.
El regreso a Flandes quedรณ empaรฑado por la muerte del maestre de campo Juliรกn Romero
Alejandro Farnesio โsobrino de Don Juan de Austria pero de la misma edad y tambiรฉn combatiente en Lepantoโ guiรณ un ejรฉrcito de 6.000 soldados de รฉlite en direcciรณn a Flandes. Para alcanzar su objetivo, los tercios viejos recorrieron el conocido como Camino espaรฑol, un logro logรญstico que abrรญa un corredor de Milรกn hasta Bruselas, en poco mรกs de un mes. No obstante, la celeridad y fervor desplegado para acudir en ayuda de Don Juan de Austria, una figura muy apreciada por los soldados, quedรณ empaรฑada por la muerte de un monumento del ejรฉrcito espaรฑol: el maestre de campo Juliรกn Romero, que falleciรณ en las vรญsperas de la campaรฑa. Cerca de la ciudad de Cremona cayรณ fulminado de repente. Tenรญa cincuenta y nueve aรฑos โllevaba combatiendo desde los 16 aรฑosโ y le faltaba un brazo, un ojo y una pierna.
En Namur comienza la reconquista de Flandes
A principios de 1578, el aรฑo de la venganza espaรฑola por las afrentas contra el gobernador de Flandes, Don Juan de Austria se trasladรณ de Namur a Luxemburgo, donde los tercios espaรฑoles se congregaban junto a tropas locales y mercenarios extranjeros. En total, las fuerzas hispรกnicas sumaban 17.000 hombres, lo cual inspirรณ cierto temor en los rebeldes, que comenzaron a pedir ayuda a Francia, Inglaterra, Alemania y a cualquier paรญs que quisiera ยซquemar las barbas del Rey espaรฑolยป. Pero era tarde, la maquinaria de los tercios ya estaba en marcha.
Un ejรฉrcito reclutado a toda prisa por los Estados Generales de los Paรญses Bajos se amparรณ en su superioridad numรฉrica, 25.000 hombres, para dirigirse a Namur, donde Don Juan de Austria habรญa regresado acompaรฑado por los 17.000 soldados. Guillermo de Orange, que mantenรญa el control polรญtico de prรกcticamente la totalidad de los Paรญses Bajos โincluidas las provincias catรณlicasโ, consideraba que la mejor oportunidad para atacar a los espaรฑoles era ahora, despuรฉs de una larga travesรญa y un periodo de inactividad. No en vano, quizรก calculando sobre el terreno que el nรบmero daba igual frente a la calidad de las tropas allรญ congregadas por los espaรฑoles, los rebeldes decidieron finalmente retroceder en direcciรณn a Gembloux. Allรญ tuvo lugar la batalla, un 31 de enero de 1578. No sin antes, en la noche previa al combate, aรฑadir Don Juan de Austria al estandarte real que portรณ en la batalla de Lepanto la frase: ยซCon esta seรฑal vencรญ a los turcos, con esta vencerรฉ a los herejesยป. La confianza del espaรฑol en la capacidad de sus tropas rozaba la arrogancia.
La confrontaciรณn comenzรณ con una escaramuza encabezada por Octavio Gonzaga, otro de los hombres de confianza de Don Juan de Austria, a la cabeza de 2.000 soldados con el fin de entretener al grueso del ejรฉrcito enemigo. Con tan mala suerte para los rebeldes que, yendo mรกs lejos de sus instrucciones, las tropas de Gonzaga empezaron a hacer retroceder la lรญnea enemiga. Temiรฉndose que el enemigo se abalanzara de golpe como respuesta, Don Juan de Austria ordenรณ a un capitรกn llamado Perote, cuya compaรฑรญa se situaba en la vanguardia y seguรญa avanzando, que retrocediera. Indignado, pues pensรณ que le trataba por un cobarde, Perote contestรณ de malas maneras, sin retroceder un palmo, ยซque รฉl nunca habรญa vuelto las espaldas al enemigo, y aunque quisiera no podรญaยป.
ยซAlejandro se arroja en un hoyo para sacar de รฉl una cierta y grande victoriaยป
Al contrario, el ejรฉrcito rebelde no solo no contraatacรณ sino que fue retrocediendo aรบn mรกs hasta quedar encajonado en lo bajo y angosto de un paso en pendiente. Una vez mรกs, la baja disciplina de las tropas rebeldes, reclutadas a toda prisa con el oro como รบnica razรณn de ser, cedรญa frente al oficio de los tercios espaรฑoles. Y viendo que la victoria estaba al alcance de la mano, Alejandro Farnesio โal que Don Juan de Austria habรญa pedido que no se alejara de su ladoโ le arrebatรณ a un paje de lanza la que llevaba y montรณ en el primer caballo que encontrรณ libre para dirigir en persona una carga de caballerรญa. ยซId a Juan de Austria y decidle que Alejandro, acordรกndose del antiguo romano, se arroja en un hoyo para sacar de รฉl, con el favor de Dios y con la fortuna de la Casa de Austria, una cierta y grande victoria hoyยป, afirmรณ Farnesio segรบn citan las crรณnicas de Faminiano Estrada. El ataque del sobrino de Felipe II, Duque de Parma, fue secundado por algunos de los mรกs importantes hombres del ejรฉrcito: Bernardino de Mendoza โque serรญa nombrado posteriormente embajador en Inglaterraโ, Juan Bautista de Monte, Enrique Vienni, Fernando de Toledo โel hijo ilegitimo de el Gran Duque de Albaโ, Martinengo, y Cristรณbal de Mondragรณn, entre otros.
Una victoria de la caballerรญa: 10.000 bajas
Las repetidas cargas seleccionadas quirรบrgicamente por Alejandro Farnesio pusieron en fuga a la caballerรญa rebelde, superior en efectivos pero no en experiencia. En su desordenada huida, la caballerรญa se estrellรณ con la infanterรญa que permanecรญa encajonada a su espalda, de manera que ยซen parte la estropearon, y del todo la desampararonยป. Junto a la infanterรญa espaรฑola que fue en su apoyo, sobre todo los hombres de Gonzaga, la caballerรญa arrebatรณ al enemigo 34 banderas, la artillerรญa y todo el bagaje. En su desesperada fuga, unos en direcciรณn a Bruselas y otros hacia la fortificaciรณn de Gembloux, se produjeron la mayorรญa de las bajas enemigas: mรกs de 10.000 entre muertos y capturados. Como demostraciรณn de la enorme distancia que separaba a ambos ejรฉrcitos, la mejor infanterรญa de su tiempo, la espaรฑola, solo contรณ una veintena de bajas en aquella jornada.
Al finalizar la batalla, Don Juan de Austria reprochรณ a Alejandro Farnesio que habรญa arriesgado su vida ยซcomo si fuera un soldado y no un generalยป. El Rayo de la Guerra replicรณ a su tรญo que ยซรฉl habรญa pensado que no podรญa llenar el cargo de capitรกn quien valerosamente no hubiera hecho primero el oficio de soldadoยป. Un incidente que, sin embargo, no afectรณ a la amistad entre ambos familiares, quienes enviaron a Felipe II dos cartas por separado atribuyรฉndole enteramente la victoria el uno al otro.
La batalla de Gembloux sorprendiรณ a Guillermo de Orange y al resto de cabecillas de la rebeliรณn festejando en Bruselas que el poder del Imperio espaรฑol habรญa quedado reducido a controlar Luxemburgo y la ciudad de Namur. No imaginaban que su ejรฉrcito pudiera mostrarse tan frรกgil frente a los espaรฑoles. Cuando llegaron los rumores de lo que habรญa ocurrido, abandonaron Bruselas y se refugiaron en Amberes sin esperar a que se confirmara la derrota. Don Juan de Austria continuรณ hasta su extraรฑa y fatรญdica muerte en octubre de ese mismo aรฑo con la ofensiva, avanzando de victoria en victoria por la provincia de Brabante, y posteriormente cediรณ el testigo a Alejandro Farnesio, que valiรฉndose de una mezcla de fuerza y dialogo fue el general espaรฑol que mรกs cerca tuvo la victoria final. Solo Felipe II y su mesiรกnico empeรฑo por inmiscuirse en todos los frentes posibles (Flandes, Portugal, Inglaterra, Franciaโฆ) pudieron diluir la obra que Farnesio iniciรณ en Gembloux.





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