
El รบltimo perfume de Yves Saint Lurentย en la fachada del Museo d`Orsay, a la orilla del Sena en Parรญs. Las joyas de Bulgari en la plaza de San marcos de Venecia, y en su Puente de los Suspiros.ย Un par de hoteles en los jardines del Palacio de Versalles. Coches elรฉctricos que rodean el Ara Pacis de RomaโฆLas grandes instituciones culturales tambiรฉn sufren la crisis, sobre todo porque las subvenciones merman en tiempos de estrechez econรณmica, y se ven obligadas a buscarย nuevas formas de financiaciรณn que noย son siempre bien recibidasย por el pรบblico.
Recurrir aย la publicidad comercial es una de las fรณrmulas mรกs socorridas, por comodidad y eficacia.ย Para una firma de lujo, poder posicionarse, en forma de cartel gigante, sobre la fachada de un museoย de prestigio es muy ventajoso. No sรณlo por ligar su imagen a la cultura, si no por los millones de personas que visitan estos lugares a lo largo del aรฑo.Parece ser que para las instituciones culturales tambiรฉn empieza a ser rentable, aunque en esta ocasiรณn sรณlo en lo que ataรฑe a lo econรณmico.
Los principales museos del mundo se han puesto manos a la obra para minimizar en lo posible los efectos adversos de la reducciรณn de las inversiones y de la โescapadaโ de los patrocinadores y se han fijado en las marcas comerciales.ย En Madrid, el museo Reina Sofรญa ha conseguido una reducciรณn de la factura de la luz a cambio de hacer publicidad de Endesa. Otros, como elย D `Orsay, han optado por โaprovecharโ las obras para utilizar, en lugar del tรญpico andamio que reproduce la fachada,ย enormes lienzos publicitarios que cubren los edificios histรณricos.
En este caso concreto se trata de una antigua estaciรณn de ferrocarril reconvertida en museo que se yergue a orillas del Sena, frente a los jardines de las Tullerรญas y del Museo del Louvre, en un paseo enmarcado por la Catedralย de Notrรจ Dame a un lado y por la Torre Eiffel al otro. En semejante escenario sorprende encontrarse con carteles gigantes que anuncian perfumes y nos devuelven a la realidad del siglo XXI.
El Lovre y la รpera tambiรฉn caen
Su vecino,ย el Louvre, tambiรฉn estรก estudiando la publicidad como fuente de financiaciรณn, aunque de forma quizรก mรกs discreta. En lugar de cubrir su cรฉlebre pirรกmide de cristal con un anuncio pretendeย vender su nombre para marcas de lujo, como la del relojero suizo Breguet.
Un poco mรกs adelante del museo d`Orsay, la Casa Palais Garnier, es decir, laรณpera de la ciudad luz, tambiรฉn ha sido โvestidaโ con carteles publicitarios en los รบltimos meses: desde Yves Saint Laurent hasta H&M, pasando por Ralph Lauren y Air France, la fachada de la รณpera ha servido de soporte para todo tipo de campaรฑas.
En 2006 el Cรณdigo del Patrimonio de Parรญs fue modificado por una ley (promulgada porย Renaud Donnedieu de Vabres), que autorizaba, bajo ciertas condiciones definidas, la publicidad grรกfica en las lonas que cubren los trabajos de monumentos histรณricos. Gracias a este vericueto legal las marcas de lujo se colaron en las orillas del Sena.
Venecia, ciudad anuncio
La proliferaciรณn de carteles publicitarios en las fachadas de edificios histรณricos se dio de tal manera en Venecia que los expertos pusieron el grito en el cielo. Una carta firmada por el arquitecto britรกnicoย Norman Foster,ย Neil MacGregor, del British Museum yย Glenn Lowry, del Moma de Nueva York, y dirigida al Gobierno italiano pedรญa que los turistas no se encontraran con los mega-carteles publicitarios que fueron instalados en el puente de los Suspiros y en la fachada del Palacio Ducal que da a la plaza de San Marcos.
Las quejas de artistas, ciudadanos y visitantes criticaban ademรกs que los anuncios excedรญan los lรญmites lรณgicos yย escondรญan los arcos y la gracia de la arquitectura gรณtica de la Ciudad de los Canales. Tambiรฉn hubo protestas lideradas por la Fundaciรณn Venice in Peril, que escribiรณ al ministro de Cultura italiano argumentando que los carteles (que superaban las zonas de restauraciรณn) estropeaban la experiencia de quien acudรญa a visitar Venecia. La respuesta del alcalde de la ciudad fue clarividente, vino a decir algo asรญ como queย los turistas disgustados siempre pueden ver los monumentos en postales o libros.



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