🚢🧭 El viaje de Jasón y los argonautas

La gran aventura griega en busca del vellocino de oro

Hay historias que no solo son mitos, sino modelos narrativos que sobrevivieron milenios. El relato de Jasón y los argonautas es una de ellas: una epopeya que combina valentía, traiciones, dioses y bestias, y que fue contada y retocada por generaciones de poetas griegos antes de consolidarse en la literatura clásica.

A diferencia de La Odisea o La Ilíada, que se concentran en un héroe y sus conflictos, el viaje de los argonautas es una aventura colectiva: un grupo de héroes —cada uno con su historia— que emprende la búsqueda de un objeto mítico capaz de definir el destino de un reino y su legitimidad.


🐏📜 ¿Qué es el vellocino de oro?

El vellocino de oro no es solo una piel brillante. Es un símbolo cargado de significado:

  • 🜂 Poder real
  • ☀️ Divinidad y bendición
  • ⚖️ Derecho al trono
  • 🪄 Un objeto mágico

Según la mitología, el vellocino pertenecía al carnero alado Chrysomallos, un animal que había salvado a los hijos de Fineo al llevarlos volando ante una amenaza. Aquel vellocino, custodiado en la lejana Cólquida (actual Georgia, en el Cáucaso), se convirtió en el premio imposible que solo un héroe —o un grupo de héroes— podía reclamar.


⛵🌊 Inicio de la odisea: Jasón y el argo

📍 Jasón, hijo de Esón, rey legítimo de Yolco, queda desposeído de su derecho al trono por su tío Pelias. Éste, temeroso de una profecía que hablaba de un heredero con su mismo nombre, envía a Jasón a buscar… justamente el vellocino de oro.

Para esta misión imposible, Jasón reúne a los más grandes héroes de su tiempo:

🗡️ Heracles, que protagoniza el rapto de Hilas, aunque no aparece en todas las relaciones
🏹 Orfeo, músico tracio que marcaba el ritmo a los remeros. Una versión cuenta que los dioses le habían mandado que acompañara la expedición para que sus cantos eclipsaran a los de las Sirenas
🏹 Zetes y Calais, los dos hijos de Bóreas
⚔️ Argo, Todos embarcan en la Argo, una nave construida por el astuto carpintero Argos, a la que Atenea otorga protección divina.

Tifis, el piloto que había aceptado el cargo por orden de Atenea, quien le había instruido sobre el arte de la navegación, por aquel entonces desconocido.

Ergino, hijo de Poseidón que reemplaza a Tifis cuando éste muere en el país de los mariandinos.

Idmón, Anfiarao y Mopso, adivinos.

Los Dioscuros, Cástor y Pólux.

Idas y Linceo, hijos de Afareo y primos de los anteriores.

Etálides, hijo de Hermes que hizo de heraldo de la expedición.


🪨 Obstáculos míticos en el camino

Como buen viaje épico, el trayecto de los argonautas está lleno de pruebas:

🪸 Las islas de los Bebedores

En ellas los argonautas vencen a los compañeros que beben demasiado y olvidan su misión.

🌊 Las Cícladas

Donde enfrentan vientos furiosos.

🐍 Serpientes guardianas

Al llegar a Cólquida, el vellocino está protegido por un dragón (o serpiente divina) que nunca duerme.

Cada prueba es tanto una batalla física como una lección moral: valor, paciencia, astucia y la intervención caprichosa de los dioses.


🧠 Medea: amor, magia y tragedia

Tal vez la figura más poderosa de esta historia no sea Jasón, sino Medea, hija del rey Eetes de Cólquida. No solo ayuda a Jasón a superar los retos (como dormir al dragón con hechicería y conseguir el vellocino), sino que se enamora locamente de él y abandona a su familia y su tierra por él.

🎭 Su historia no termina bien en absoluto:

  • Medea ayuda a Jasón con magia.
  • Cruzan juntos el mar.
  • Huyen con el vellocino.
  • Pero el final de su relación es trágico y violento: Medea asesina a los hijos que tuvieron juntos para vengarse de Jasón.

Este giro oscuro convierte al mito en una tragedia profunda sobre el amor, el poder y la traición.


🧠 Temas que cruzan los siglos

El viaje de los argonautas no es solo una historia de aventuras, sino un espejo de ideas universales:

📌 Búsqueda del poder legítimo
📌 Colectividad vs. individualismo
📌 Intervención divina en los destinos humanos
📌 El precio de la ambición

Y lo más interesante: estos temas siguen apareciendo en historias modernas —desde las sagas cinematográficas de grupos de héroes hasta novelas de construcciones míticas y morales.


🪶 Curiosidades poco conocidas

El nombre “Argo” significa “rápido”, pero también remite a la palabra griega para “vigilante”. No es casualidad: la nave era casi un personaje vivo, con su propio espíritu protector.

Orfeo no solo tocaba la lira, sino que su música se decía tan pura que calmaba mares y animales. En algunas versiones del mito, Orfeo salva a los argonautas de las rocas errantes (Symplegades) simplemente tocando su lira.

Atalanta —una de las pocas heroínas clásicas— solo aceptó unirse si Jasón prometía no tomar toda la gloria para sí mismo.

En algunas versiones armenias del mito, Jasón habría tenido que pasar por una prueba aún más dura: encontrar cierto metal mágico que no se oxida, reflejo de las antiguas rutas comerciales entre Grecia y las culturas del Cáucaso.

El dragón guardián del vellocino no siempre fue serpiente: en algunas versiones tempranas es una bestia alada de múltiples cabezas, simbolizando el caos primordial que la civilización debe domar.


🎭 Influencia cultural

El relato de los argonautas no se quedó en las antologías griegas antiguas; también inspiró:

  • 📖 Poemas románicos medievales
  • 🎟️ Óperas barrocas (especialmente de Lully y Vivaldi)
  • 🎨 Pintura renacentista y neoclásica
  • 📺 Series y películas modernas

Su estructura narrativa (equipo → misión → crisis → resolución) es uno de los esquemas arquetípicos de la cultura occidental: el viaje del héroe colectivo.


🏁 Conclusión – De aventuras a arquetipos: el mito que nunca envejece

El viaje

El barco partió tras hacer un sacrificio a Apolo. Los oráculos habían sido todos positivos, pues predecían la vuelta con vida de todos ellos, a excepción de Idmón.

La primera escala fue en la isla de Lemnos, que se encontraba en ese momento desprovista de hombres, pues las mujeres les habían dado muerte. De este modo, los argonautas se unieron a ellas y les dieron hijos. Después fueron a Samotracia, donde Orfeo les incitó a iniciarse en sus misterios. Más tarde, ya en el interior del Helesponto, llegaron a la isla de Cícico, país de los doliones, cuyo rey se llamaba Cícico igualmente. Allí fueron muy bien acogidos y permanecieron un día, al cabo del cual partieron de nuevo. Sin embargo, un viento adverso les devolvió a las mismas costas, sin ellos advertirlo. Por su parte, los doliones tampoco reconocieron a sus recientes huéspedes y, creyendo que eran piratas pelasgos que atacaban, tomaron las armas. Se inició una cruel batalla, en la que el propio Jasón mató con su lanza al rey. Al amanecer, se dieron cuenta de su error y se lamentaron de su infortunio. Jasón entonces decidió ofrecer grandes funerales por Cícico y, durante tres días, hubo lamentaciones rituales y juegos en honor del difunto, lo que no evitó que la esposa del rey, Clite, se ahorcara. Se cuenta que las ninfas lloraron de tal modo que sus lágrimas dieron origen a la fuente que se conoce por el nombre de la reina, Clite. Antes de partir, levantaron una estatua en el monte Díndimo en honor de Cibeles.

Heracles, Polifemo e Hilas

La siguiente etapa los condujo más al Este, a la costa de Misia. Allí Heracles tuvo que ir a buscar un árbol apropiado para hacerse un remo, pues el suyo lo había desgastado. Mientras Hilas, joven que acompañaba a Heracles, fue a buscar agua para la comida. Las ninfas, prendidas de su belleza, lo atrajeron hasta el manantial y el pobre muchacho murió. Polifemo, que andaba cerca, oyó el grito del niño y se puso a buscarle sin éxito. Más tarde, se le uniría Heracles y, así, ambos se pasaron la noche en vela intentando hallarlo. El barco zarpó en la madrugada y, ni Polifemo, ni Heracles estaban a bordo.

Ámico

El siguiente punto de escala fue el país de los Bébrices, cuyo rey, Ámico, era un gigante hijo de Poseidón que se complacía en retar a sus visitantes y matarlos a puñetazos. Pólux aceptó el reto y le venció; sin embargo, le perdonó la vida a cambio de que no volviese a molestar a los extranjeros que llegaran a su reino. En algunas tradiciones, se establece una batalla entre argonautas y bébrices con grandes bajas entre estos últimos que hubieron de dispersarse.

Fineo

Posteriormente, desembarcaron en la costa de Tracia y fueron a dar al país de Fineo, adivino ciego hijo de Poseidón. Este hombre había sido castigado por los dioses de manera que, cada 0vez que se disponía a comer, las Harpías devoraban parte de los alimentos, ensuciando el resto con sus excrementos. Al ser preguntado el adivino por los peligros que aún acechaban a los argonautas en su viaje, éste se negó a responder si antes no le libraban de su terrible maldición. Así, le pidieron al anciano que se sentara y, cuando las Harpías aparecieron, empezaron a ser perseguidas por Calais y Zetes, hijos del viento e igualmente alados. Exhaustas, tuvieron que rendirse y prometer por el Éstige no volver a molestar más a Fineo. Al fin libre de tan cruel tortura, les previno de un peligro inminente: las Rocas Azules o Cianeas, escollos flotantes que chocaban entre sí. Para este lance, les aconseja que suelten una paloma y, si ésta es apresada por las rocas, renuncien a la empresa; en caso contrario, pueden avanzar. Además les informa de otros percances que van a sufrir y cómo solventarlos.

Las Rocas Azules

Tras conocer el oráculo parten de nuevo y, al llegar frente a las Rocas Azules (conocidas también como Simplégades, ‘rocas entrechocantes’), sueltan una paloma que logra atravesar sin dificultad el trayecto, aunque justo al final pierde dos o tres plumas que quedan apresadas entre las dos rocas. Efectivamente, cuando ellos realizan la misma ruta, consiguen pasar, mas la popa es levemente dañada. Tras esto, las rocas permanecieron fijas, pues estaba escrito que, en el momento que un barco cruzara entre ellas, nunca más se moverían.

Muerte de Idmón y Tifis

Así, consiguieron entrar en el mar Negro y llegar al país de Lico, rey de los Mariandinos, donde fueron bien recibidos. Sin embargo, dos desgracias aguardaban a los argonautas en este lugar: la muerte de Idmón, herido por un jabalí en una cacería, y la del piloto Tifis, que hubo de ser sustituido por Anceo. Tras pasar la desembocadura del Termodonte y costear el Cáucaso, llegaron finalmente a Cólquide, destino de su viaje.

Jasón se presentó al rey Eetes y le explicó el motivo de su llegada: necesitaba el vellocino de oro para entregárselo a Pelias y, de este modo, recuperar el reino que le correspondía. El rey de Cólquide no se negó, pero le impuso la condición de poner bajo el mismo yugo dos toros nunca uncidos de pezuñas de bronce que arrojaban fuego, regalo que le había hecho Hefesto a este rey hacía ya muchos años. Además, si lograba este requisito, tendría que arar con ellos un campo y sembrar los dientes del dragón de Ares, que Atenea había dado a Eetes.

El héroe se quedó muy contrito ante tamañas peticiones, pues no sabía cómo podría llevarlas a cabo. Sin embargo, todo fue más fácil de lo que él suponía, pues la hija del rey, Medea, se había enamorado de Jasón y le prometió ayudarle si le daba palabra de matrimonio y se la llevaba a Grecia. De este modo, tras hacer un juramento solemne, Medea, que era maga, le dio un ungüento que le haría invulnerable al fuego y al hierro durante veinticuatro horas y así podría solventar el problema de las reses. En cuanto a los dientes del dragón, le advirtió que de ellos saldrían soldados armados que intentarían matarle, pero que él debía arrojar una piedra desde lejos y esto haría que los soldados luchasen entre sí, al culparse unos a otros del hecho. Jasón hizo todo tal y como Medea le había indicado y, efectivamente, cumplió los requisitos impuestos por el rey. Éste no quiso cumplir su palabra y pretendía incendiar el Argo y dar muerte a toda la tripulación, mas Medea de nuevo ayudó a Jasón e hizo que, con su magia, el dragón que custodiaba el vellocino durmiera. Robada la preciada piel, huyeron.

Viaje de regreso

Persecución de Eetes

Cuando el rey de Cólquide vio que se habían llevado el vellocino y a su hija, fue en pos de la nave. Como Medea había previsto esta reacción, mató a su hermano Apsirto y fue arrojando trozos de su cuerpo al mar. El padre tuvo que ir parando a recogerlos y, una vez reunidos todos, parar en el puerto de Tomes (costa occidental del Ponto Euxino), que era el más cercano, y hacerle exequias fúnebres. Mientras hacía esto, mandó naves que persiguieran el Argo y ordenó a sus hombres que regresaran con su hija o perecerían en su lugar. En otra versión, Apsirto fue en pos de su hermana, mandado por Eetes, y Jasón, ayudado por Medea, le dio muerte a traición en un templo dedicado a Artemisa que había en la desembocadura del Danubio.

Sea como fuere, Zeus se irritó sobremanera por la muerte de Apsirto e hizo que el barco perdiera la ruta. Entonces, la proa del barco, hecha con el madero de Atenea, reveló la cólera divina y predijo que sólo la purificación de todos ellos por Circe la aplacaría. De este modo, navegaron el Eridano (Po) y, tras atravesar el Ródano, llegaron de nuevo al Mediterráneo. Allí pusieron rumbo a la isla de Eea, reino de Circe. La maga, tía de Medea, purificó a Jasón, pero se negó a acogerle en su palacio.

El mar de las Sirenas

Tras este episodio, Tetis, mandada por Hera, les condujo hasta el mar de las Sirenas, donde Orfeo hizo tal canto que ningún navegante sintió deseos de acudir a la llamada de las encantadoras. Sólo Butes se arrojó al agua, pero Afrodita lo salvó llevándoselo a Lilibeo (Sicilia).

La nave tuvo que atravesar también el estrecho de Caribdis y Escila, y las islas errantes, sobre las que había un humo negro y profundo.

En el reino de Alcínoo

Cuando llegaron a Córcira (Corfú), país de los feacios cuyo rey era Alcínoo, un grupo de colcos, mandados por Eetes, pidieron al rey la devolución de Medea. Éste consultó a su mujer Arete y decidió que, si Medea era virgen, se la entregaría; pero, en el caso de que no fuera así, no lo haría, pues pertenecería a su esposo Jasón.

La reina puso en conocimiento de Medea esta decisión y Jasón puso el remedio para salvarla. Ante la negativa de Alcínoo de entregar a la muchacha tras comprobar su falta de doncellez, los enviados por Eetes no se atrevieron a regresar a su patria y se instalaron en aquella tierra.

Muerte de Canto y Mopso

Al salir de Corcira, una tempestad les llevó a las Sirtes (Libia), donde tuvieron que cargar con la nave en los hombros hasta el lago Tritonis. El dios del lago, Tritón, les ayudó a encontrar una salida al mar, pero en el transcurso de esta aventura perdieron a Canto y Mopso.


Enfrentamiento con Talo y desembarco en Creta

Al llegar a Creta, tuvieron que enfrentarse a Talo, autómata construido por Hefesto, al que Minos le había asignado la misión de no permitir ningún desembarco. El monstruo cogía grandes rocas y las lanzaba, desde lejos, a cualquier barco que se aproximara, además era invulnerable. Medea le hizo ver imágenes engañosas que enfurecieron al gigante, de tal modo que éste acabó desgarrándose una vena que tenía bajo el tobillo, en la que radicaba su vida, y murió.

Tras pasar la noche en la playa y levantar un santuario a Atenea Minoica, reanudaron su viaje.

Construcción del santuario a Febo

En el mar de Creta, se vieron de repente sumidos en profundas tinieblas. Una noche opaca y oscura les rodeó y, al no poder ver nada, suplicaron a Apolo, dios de la luz, que les ayudara. Éste envió una llama con la que pudieron llegar a una pequeña isla de las Espóradas que llamaron Ánafe (‘isla de la Revelación’), donde edificaron un templo a Febo. Como no tenían agua, hicieron las libaciones con vino, lo que provocó las risas de las criadas feacias. Éstas comenzaron a hacer burlas atrevidas a los Argonautas, a las que ellos respondieron de igual modo y, de este modo, se dio origen a una escena jocosa que se repetía en la isla cada vez que se celebraba un sacrificio.

Llegada a Yolco

Tras hacer escala en Egina y costear Eubea, llegaron a Yolco con el vellocino. Habían tardado cuatro meses en realizar el viaje. Jasón condujo la nave a Corinto y la consagró a Poseidón.


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Respuestas


  1. Muchísimas gracias por la ayuda con la exactitud de las historias ^^


  2. […] El Viaje de Jasón y los Argonautas en su Búsqueda del Vellocino de Oro […]

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About the author

Grace Bennett es una historiadora del arte y escritora freelance con una pasión por explorar las intersecciones entre la naturaleza, el simbolismo y la expresión artística. Con un historial en arte renacentista y moderno, a Grace le gusta descubrir los significados ocultos detrás de obras icónicas y compartir sus ideas con amantes del arte de todos los niveles. Cuando no está visitando museos o investigando las últimas tendencias en arte contemporáneo, puedes encontrarla caminando por el campo, siempre persiguiendo el próximo arcoíris.

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