- El nacionalismo quiere elevar a determinantes las particularidades catalanas, pese a que los habitantes de estas dos regiones de Espaรฑa comparten una historia y una cultura desde hace siglos. La mayorรญa se basa en tรณpicos sin justificar
El actual clima polรญtico de Cataluรฑa ha trasladado a la opiniรณn pรบblica la idea de que la suya es una historia paralela al resto de regiones de Espaรฑa. Para el nacionalismo, Cataluรฑa y sus habitantes, de una mayor vocaciรณn europea y cosmopolita, son vรญctimas de una opresiรณn desde hace siglos por parte de Castilla, que no les ha permitido desarrollar libremente sus particularidades y vertebrarse como naciรณn. Sin embargo, la realidad histรณrica y sociolรณgica demuestra que son muchas las similitudes entre los catalanes y el resto de espaรฑoles, y muy pocas las diferencias que, en su mayorรญa, se basan en tรณpicos y mitos infundados.
En el origen de la historia comรบn entre Castilla y Cataluรฑa, los habitantes de ambas regiones aparcaron las intermitentes disputas que azotaron los reinos hispรกnicos durante la Edad Media e inauguraron un tiempo de cooperaciรณn mutua. Como recuerda Henry Kamen en su รบltimo libro, ยซEspaรฑa y Cataluรฑa: Historia de una pasiรณnยป, en 1479 la ciudad de Barcelona comunicรณ a Sevilla, poco despuรฉs de la uniรณn de coronas: ยซAhora somos todos hermanosยป.
La llegada de los Reyes Catรณlicos coincidiรณ con una crisis demogrรกfica de Barcelona
Sin embargo, no tardaron en surgir tensionesentre dos regiones que habรญan sido actores protagonistas en la Penรญnsula Ibรฉrica durante la Baja Edad Media. El matrimonio de los Reyes Catรณlicos, origen de todos los males para el nacionalismo catalรกn, coincidiรณ con una grave crisis demogrรกfica de Barcelona, entonces superada por Valencia en importancia comercial. Esta coincidencia histรณrica y la preeminencia que adquiriรณ Castilla en el solar hispano son usados por el nacionalismo para defender el origen de la opresiรณn que ha perjudicado, supuestamente, el desarrollo de la personalidad catalana.
ยฟGrandes diferencias histรณricas?
Las brechas histรณricas mรกs obvias entre los catalanes y los castellanos son la lengua y la posiciรณn geogrรกfica de Cataluรฑa. Antes de la uniรณn dinรกstica, los catalanes percibรญan que tenรญan mรกs en comรบn con los franceses que con los castellanos. Los catalanes, integrados en la Corona de Aragรณn, eran tenidos por corteses y amigables. En 1612, un viajero francรฉs afirmaba que la ciudad era ยซamable con los extranjeros y especialmente con los francesesยป. De hecho, Francia siempre ocupรณ un lugar preferente en la historia de Cataluรฑa. Asรญ, el sur de este paรญs tenรญa en comรบn con el norte de Espaรฑa: la comida, la visiรณn del mundo, el idioma, e incluso โen el caso de los cรกtarosโ sus herejรญas.
Ademรกs, en esos mismos aรฑos un consejero flamenco de Felipe II,Henry Cock, observaba que Barcelona tenรญa ยซmรกs inclinaciรณn a las fiestas, los bailes y la diversiรณn que cualquier otra regiรณn espaรฑolaยป. Un tรณpico, el de festivos, que curiosamente se le achaca en la actualidad al sur de Espaรฑa.
La uniรณn dinรกstica de los Reyes Catรณlicos diluyรณ estas diferencias e iniciรณ un periodo de gran efervescencia en la asociaciรณn entre reinos hispรกnicos. Cataluรฑa y toda la Corona de Aragรณn girรณ definitivamente su vista hacรญa Castilla, que protagonizรณ un gran auge econรณmico tras el Descubrimiento de Amรฉrica en 1492. Si bien es cierto que Castilla adquiriรณ un papel preeminente en esta asociaciรณn, los datos refrendaban su posiciรณn: la poblaciรณn castellana suponรญa el 80% de Espaรฑa y ocupaba tres cuartas partes del territorio peninsular en el momento de la uniรณn dinรกstica.
Castellanos: ยซFuncionarios secosยป
La identificaciรณn de los castellanos con el Estado Espaรฑol provocรณ uno de los tรณpicos asociados a los castellanos, del que brotan algunas de las supuestas diferencias entre los habitantes de las dos regiones. En muchos rincones de Cataluรฑa, y en general de Espaรฑa, los castellanos eran exclusivamente identificados con la autoridad real y con la Inquisiciรณn. Para los habitantes de localidades rurales, la figura del recaudador o funcionario real, triste, sin humor y rigurosamente vestido de negro, era muchas veces el รบnico contacto que tenรญan con alguien procedente de Castilla. De ahรญ el origen del tรณpico de que el carรกcter castellano se diferencia de otras regiones por ser seco y poco dado a bromear. Dos rasgos que coinciden con los insultos y generalidades que arrastran histรณricamente los cuerpos de funcionarios, pero que pocas veces se cumplen.
Catalanes: ยซComerciantes tacaรฑosยป
Paradรณjicamente, las vรญas de comercio abiertas por Castilla imprimieron uno de los rasgos distintivos que todavรญa hoy perviven en la poblaciรณn catalana: la vocaciรณn comercial. Como ocurriรณ en Italia durante la expansiรณn de la Corona de Aragรณn, el aumento de los comerciantes catalanes en Espaรฑa despertรณ los prejuicios habitualmente vinculados a este gremio. La excelente posiciรณn geogrรกfica de Cataluรฑa y su vocaciรณn marรญtima contribuyรณ al auge del comercio por toda la geografรญa espaรฑola. Era costumbre que los segundos hijos de las familias pudientes catalanas se dedicaran al comercio, lo cual provocรณ el progresivo desplazamiento de los genoveses, holandeses e ingleses que, hasta entonces, habรญan sido los mรกximos beneficiados de la llegada de mercancรญas desde Amรฉrica.
ยซLas gentes de Espaรฑa conocรญan a los catalanes por su actividad comercial, de la misma forma que a los castellanos se los identificaba como funcionarios y letradosยป, explica รngel Puertas, autor de ยซCataluรฑa vista por un madrileรฑoยป (Albores), que trata de desmentir los tรณpicos sobre los catalanes. Al ser portadores de liquidez, los catalanes lo aprovecharon para hacerse prestamistas, una actividad que nunca ha sido bien vista en la historia. ยซLos insultos que se usan contra los catalanes son los del mal comerciante: rรกcano, avaro, usurero…ยป, recuerda Puertas.
ยฟHay alguna base detrรกs de estos tรณpicos?
Mรกs allรก de los prejuicios malintencionados, en opiniรณn de รngel Puertas, ยซnada hay de cierto en estas famasยป, lo cual no quita que ยซlos catalanes tengan un trato mรกs preciso del dinero producto aรบn de la tradiciรณn de comerciantesยป. ยซEs mรกs frecuente que, por ejemplo, si estas tomando algo con los amigos cada uno se pague siempre lo suyo…ยป, afirma Puertas, afincado en Palau de Plegamans(Barcelona) desde hace mรกs de una dรฉcada.
La formalidad castellana en el trato puede tener su origen en la condiciรณn de funcionarios
Por su parte, el carรกcter seco de los castellanos tampoco se puede generalizar, mas cuando la mayor parte de la poblaciรณn de Andalucรญa โprecisamente asociada a lo contrarioโ tiene su origen en Castilla. De hecho, las regiones andaluzas estaban incluidas en esta Corona. Sin embargo, muchos ยซforasterosยป tienden a ver al castellano como distante en el trato a causa de su estricta formalidad, tรญpica de los funcionarios, todavรญa hoy presente en las costumbres de estรก regiรณn.
ยฟDiferencias de carรกcter racial?
Sobre un factor racial distinto al de otras regiones espaรฑolas, el historiador Vicens Vives desarmรณ cualquier hipรณtesis nacionalista al respecto en su ยซNoticia de Catalunyaยป, publicado en catalรกn durante el franquismo: ยซSomos fruto de diversas levaduras y una buena parte del paรญs pertenece a una biologรญa y a una cultura de mestizaje. No remontรกndonos mรกs allรก de la รฉpoca carolingia sabemos que el nรบcleo de nuestra poblaciรณn campesina la formaban los “homines undenque vinientes”, es decir, ยซlos hombres que venรญan de cualquier parteยป. En suma, si algo ha caracterizado histรณricamente a Cataluรฑa es su buena disposiciรณn a acoger a habitantes llegados de fuera. El mestizaje se da por descontado.
Ademรกs de esta consideraciรณn de carรกcter histรณrico, tambiรฉn hay que reseรฑar que buena parte de la actual poblaciรณn de Cataluรฑa estรก formada por los hijos y nietos de los miles de andaluces y extremeรฑos, asรญ como otras regiones empobrecidas de Espaรฑa, que emigraron durante la posguerra. En 1930, unos 70.000 andaluces vivรญan en suelo catalรกn. Cuarenta aรฑos mรกs tarde, en 1970, la cifra superaba los 840.000.




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