Investigadores de la NASA han descubierto, durante una expedición por el Océano Ártico, una plantación debajo del casquete polar. Estas floraciones se reproducen diez veces más rápido en las aguas polares que en las de cualquier océano abierto

El Ártico se tiñe de verde. El hogar del oso polar ha sido protagonista estos días, ya que investigadores de la NASA han descubierto entre la capa de hielo un «bosque». En este pequeño y septentrional océano se encontraban, hasta ahora, pocas especies animales y casi ninguna planta, debido al intenso frío. Pero tras el nuevo hallazgo, publicado en el último número de la revista «Science», la vida se abre camino.
«En realidad la intención inicial de nuestro estudio no era investigar florecimientos bajo el hielo», explica Kevin Arrigo de la Universidad de Stanford (California) y principal autor del estudio. «Estábamos en esa zona para estudiar cambios en la biología, y el descubrimiento del fitoplancton fue un plus añadido a nuestro poyecto», argumenta Arrigo.
Este hallazgo revela una nueva consecuencia del calentamiento del Ártico y proporciona una clave importante para comprender los impactos del cambio climático y el medio ambiente en el Océano Ártico y su ecosistema.
La expedición Impactos del Cambio Climático sobre los ecosistemas y Química del Medio Ambiente (Icescape) exploró aguas del Ártico en los mares de Beaufort y Chukchi a lo largo de las costas oeste y el norte de Alaska a bordo de un rompehielos de la Guardia Costera de los EE UU.
«Los resultados muestran claramente que éste es un lugar mucho más productivo a nivel biológico de lo que se pensaba anteriormente, –prosigue Arrigo–, y algo aún más importante es que el ritmo de esta producción parece estar cambiando a velocidades de vértigo».
Un total de 50 científicos, además de la tripulación del rompehielos, participaron en la expedición. El fitoplancton, es la base de la cadena alimentaria marina. «Se sabía que existían estos tipos de plantas en el océano Ártico, pero sólo después de que el hielo del mar se retirara durante los meses de calor», comenta Paula Bontempi, bióloga de la NASA. Se espera que con la investigación se pueda ayudar a los investigadores y administradores de recursos a comprender mejor esta zona. «Si alguien me hubiera preguntado antes de la expedición que se veían ‘‘flores’’ bajo el hielo, yo les habría dicho que era imposible», afirma Arrigo.
Los expertos han realizado durante mucho tiempo predicciones sobre lo que podría suceder en esta zona con el paso del tiempo, pero aún no hay nada cien por cien seguro. «Algunos modelos de estudio indican que el Ártico se acabará descongelando en 50 años, otros que en 100 o 200», enumera Juan de Dios Centeno, profesor de Geología Ambiental de la Universidad Complutense de Madrid. «Es cierto que los hielos están adelgazando cada año, pero viendo los cambios que ha sufrido la zona durante años, no se puede hacer ninguna predicción exacta», continúa Centeno.
El fitoplancton unicelular, principalmente las algas diatomeas, encontradas en la zona, «parecían estar restringidas a las plataformas continentales poco profundas, donde hay muchos nutrientes que permiten que estas especies crezcan –explica Arrigo–, pero los resultados de nuestro estudio muestran claramente que el océano Ártico es un lugar mucho más productivo a nivel biológico de lo que se esperaba».
Rápido crecimiento
El fitoplancton es sumamente activo, doblando su número más de una vez al día. Pero su crecimiento en aguas polares es mucho más rapido que en el resto de aguas, «creemos que la producción de estas plantas en el hielo en algunas partes del Ártico podría ser de hasta 10 veces más alto que en el océano abierto», asegura la biológa Paula Bontempi.
El nivel de producción parece estar cambiando. Estas floraciones se dan cada vez más temprano, «y esto podría tener implicaciones importantes para los animales cuyos ciclos de vida les obligan a estar en el Polo durante el período de máxima producción de alimentos», argumenta Arrigo. Estas floraciones podrían alterar el balance ecológico del océano Ártico, «es probable que las especies que se alimentan en el fondo del océano se acaben beneficiando de estas plantas, y habrá menos comida disponible para los animales que se alimentan en las capas superficiales del océano», comenta Arrigo. Aunque no se sabe hace cuánto tiempo se dan estas floraciones, «creemos que están sucediendo ahora porque el casquete del Ártico ha disminuido y a su vez la superficie está cada vez más plagada de estanques de deshielo que permiten que la luz penetre en el océano», explica Bontempi.
Investigadores españoles del Departamento de Investigación del Cambio Global del CSIC llevan varios días estudiando el Estrecho del Fram en el norte del Ártico. «Mi equipo sólo lleva cinco días en la zona y han encontrado una gran proliferación de algas», comenta Carlos Duarte, profesor de investigación de CSIC. «Tenemos conocimiento de que éstas existían pegadas al casquete, pero lo novedoso es que se adentran a varios metros de profundidad», continúa Duarte. «Todas estas señales son aviso de que con el cambio climático la naturaleza está sufriendo una transformación importante», concluye Arrigo.



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