- Han encontrado numerosas nucleobases que forman parte del ADN
- Se han utilizado una docena de meteoritos, casi todos condritas carbonรกceas
Los meteoritos que caen en la Tierra llegan con importantes pistas sobre los elementos quรญmicos que habรญa cuando el Sistema Solar se estaba formando y cada vez hay mรกs evidencias de queย pudieron participar en el origen de la vida. En los รบltimos aรฑos, se han encontrado aminoรกcidos en su composiciรณn, pero no se habรญa logrado confirmar la existencia de nรบcleobases, los ‘ladrillos’ del ADN y el RNA, hasta ahora.
Una investigaciรณn, publicada en la revista ‘Proceedings of National Academy os Science’ ha concluido que estas nucleobases sรญ que pueden tener un origen extraterreste porque los hay en gran cantidad y diversidad en algunos de los meteoritos estudiados,ย 11 condritas y una ureilita.
En las condritas carbonรกceas, un tipo de meteorito muy rico en elementos orgรกnicos, ya se localizรณ hace unos aรฑos la presencia de aminoรกcidos, que son la base de la formaciรณn de las proteรญnas. En algunas tambiรฉnย se habรญan detectado nucleobases, pero no se tenรญa la certeza de que no procedieran de una contaminaciรณn terrestre.
Los investigadores, dirigidos por Michael P. Callahan, de laย NASA, y James Cleaves, del Carnagie Institute, analizaron y purificaron las muestras con una nueva tรฉcnica espectroscopica. Sรณlo dos de las condritas habรญan sido estudiadas previamente.
Finalmente, encontraron que dos de los meteoritos tenรญan un gran nรบmero de nucleobases, y de una gran diversidad. Incluso habรญa compuestos similares, pero que no eran lo mismo, a los que llamaron ‘anรกlogos a las nucleobases’. Tres de estos รบltimos, ademรกs, son muy raros en la Tierra y, de hecho, no se encontraron en las cercanรญas del lugar donde habรญan caรญdo las piedras del espacio.
Los autores del trabajo estรกn convencidos de que sรณlo este hecho prueba que su origen es extraterrestre, pero para confirmarlo decidieron realizar algunos experimentos que lo probaran. Consistieron en reproducir las nucleobases y sus anรกlogos creando las mismas reacciones quรญmicas, gracias al amonรญaco y el cianuro, que se producen en el espacio exterior.
Recreaciรณn en el laboratorio
El resultado fue el esperado:ย sus nucleobases sintรฉticos eran prรกcticamente iguales a las de los meteoritos, y la diferencia podรญa deberse a que estos รบltimos habรญan estado viajando por el espacio.
Estos resultados tienen implicaciones de gran envergadura, segรบn Jesรบs Martรญnez-Frรญas, delย Centro de Astrobiologรญaย (CSIC-INTA). “Es una prueba mรกs de que vivimos en un planeta abierto al exterior y que lo que hay fuera ha afectado a lo que ha ocurrido en la Tierra”.
Tambiรฉn destaca su importancia la investigadora Susana Iglesias Groth, delย Instituto de Astrofรญsica de Canariasย (IAC). “Trabajos como รฉste nos dicen que el Universo aporta una formaciรณn de molรฉculas mรกs evolucionadas de lo que se pensaba”.
Iglesias Groth en 2008 encontrรณ naftaleno en una estrellaย de la constelaciรณn Perseo. Poco despuรฉs de publicar su hallazgo, un grupo de cientรญficosย lograron generar 13 aminoรกcidos, de los 20 que forman la vida, con naftaleno, amonรญaco, hielo amorfo y una radiaciรณn ultravioleta. “Estoy convencida de que la vida surgiรณ de forma espontรกnea de forma mรกs sencilla de lo que se piensa, con reacciones quรญmicas que no eran extraรฑas”, asegura.
De hecho, recuerda que hace miles de millones de aรฑos, en el Sistema Solar caรญan muchos mรกs meteoritos que ahora, por lo que las probabilidades de que se crearan estos ‘ladrillos’ de la vida eran mayores.



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