- La NASA realiza la ‘misiรณn’ en el alto desierto de Arizona durante dos semanas
- Ingenieros y tรฉcnicos de 30 campos de investigaciรณn de la NASA se dan cita
Estamos en un lugar polvoriento que no existe en muchos mapas, a medio camino entre la Tierra y los cielos siderales de Arizona, a tiro de piedra del Gran Caรฑรณn. Los astronautas del Apolo entrenaron aquรญ, en el Black Point Lava Flow, para ir familiarizรกndose con lo que luego encontrarรญan en la Luna. Y los cientรญficos e ingenieros de la NASA vuelven aรฑo tras aรฑo, atraรญdos por las formaciones de lava basรกltica, intentando recrear el momento en que pongamos el pie en un asteroide o en Marte.
โBienvenidos al futuro de la exploraciรณn humanaโ, anuncia Joe Kosmo, jefe de Misiรณn de los Desert RATS (Research and Technology Studies). โEn los รบltimos 14 dรญas, y gracias a los dos nuevos โroverโ, hemos cubierto un รกrea de 120 kilรณmetros. No estรก nada mal, si tenemos en cuenta que los astronautas de los Apolo no pudieron alejarse del mรณdulo lunar mรกs de seis millas…โ.
En el campamento terrestre de la NASA nos espera el futurista y flamante vehรญculo de exploraciรณn espacial (SEV). Compartimos los mandos con el ingeniero-jefe de robรณtica, Lucien Junkin, que nos invita a perderle el respeto a esta especie de submarino con seis ruedas… โOlvรญdate del volante. El funcionamiento es muy simple: una sola palanca sirve para desplazarlo hacia adelante, hacia atrรกs o hacia los lados, como un cangrejo, o para girar 360 grados si hace falta. No superaremos los diez kilรณmetros por hora, pero podremos adentrarnos en todo tipo de terrenosโ.
El SEV tiene un hermano gemelo del que apenas se separa. En condiciones โespacialesโ, los dos โroverโ avanzan sin perderse de vista, fieles al concepto โlead and followโ (lidera y sigue). Estรกn diseรฑados incluso para poder acoplarse lateralmente: en caso de emergencia, piloto y copiloto pueden saltar al segundo vehรญculo. El habitรกculo interior es suficientemente amplio como para desplegar dos camas y contener aprovisionamiento para mรกs de una semana.
El โroverโ nos lleva hasta los tentรกculos del โAtletaโ, el explorador extraterrestre que que puede levantarse sobre sus patas metรกlicas a mรกs de cuatro metros de altura. En condiciones de terreno extremas, las ruedas se bloquean y hacen las veces de โpiesโ. El โAtletaโ es capaz de caminar como una araรฑa gigante y cargar sin problemas con 450 kilos de peso.
Por mucho que se empeรฑe, el imponente โAtletaโ no puede ocultar su condiciรณn de vehรญculo โlunarโ. Al fin y al cabo fue concebido antes de que Obama ordenara la cancelaciรณn parcial del programa Constelaciรณn y suspendiera los planes para volver a la Luna. El nuevo objetivo, bastante indefinido, es un asteroide u Objeto Cercano a la Tierra (NOE) en el aรฑo 2025, con la mirada puesta en Marte en la dรฉcada del 2030.
โEl cambio de objetivo no ha afectado a nuestra misiรณnโ, asegura Barbara Romig, ingeniera de la NASA y coordinadora de los Desert RATS. โNo importa que sea la Luna, un asteroide o Marte. La esencia de la exploraciรณn espacial es la misma: los vehรญculos y los robots estรกn diseรฑados para poder funcionar en condiciones extremas y fuera de la atmรณsfera terrestreโ.
Una cierta nostalgia selenita se percibe sin embargo en las actividades de los Desert RATS, que iniciaron su andadura hace trece aรฑos y remontaron el vuelo con el Programa Constelaciรณn. Ingenieros y tรฉcnicos de treinta campos de investigaciรณn de la NASA han completado en dos semanas la โmisiรณnโ en el alto desierto de Arizona, concretada en esa ficticia โmisiรณn espacialโ de 120 kilรณmetros que coincide nada casualmente con la distancia entre el crรกter Shackleton y la montaรฑa Malapert (dos de los objetivos iniciales para el regreso a la Luna).
โTenemos que aprovechar todo lo que hemos experimentado y aprendido con el programa Constelaciรณnโ, asegura Mike Lichter, del Centro de Investigaciรณn Glenn en Ohio. โUno de nuestros principales empeรฑos era y sigue siendo conseguir la mayor autonomรญa posible para los astronautasโ.
Mike Mackin, en el papel de astronauta en tierra, lleva precisamente en la mochila el โproductoโ de varios meses de investigaciรณn: un artilugio electrรณnico de 15 kilos de peso, incluida la baterรญa y las antenas, que obedece al nombre de EVAIS (Sistema Extravehicular de Actividad e Informaciรณn) y que parece a simple vista capaz de propulsarle a la estratosfera.
โGracias a la cรกmara de alta definiciรณn y a la webcam, mis ojos son tambiรฉn los ojos del cientรญfico que puede seguir mis pasos y analizar sus muestras en tiempo realโ, asegura Mackin. โAquรญ, en el antebrazo, llevo un pequeรฑo ordenador que me permite tener una conciencia muy exacta del lugar en el que estoy, del tiempo transcurrido y otras coordenadasโ.
En el futuro inmediato, los astronautas no sรณlon serรกn mรกs autรณnomos sino que podrรกn delegar el trabajo sucio en โrobonautasโ como R2, que en noviembre se incorporarรก a la tripulaciรณn de la Estaciรณn Espacial Internacional. โEl rononauta va a marcar no sรณlo un hito en la exploraciรณn espacial, sino en una nueva รฉpoca en la robรณtica terrestreโ, asegura Rob Ambrose, del Johnson Space Center de Houston, quince aรฑos trabajando en el desarrollo del primer โandroideโ que compartirรก asiento con los astronautas en el โshuttleโ.
R2 es en realidad medio androide: le faltan las piernas, aunque ya las tendrรก. Su funciรณn serรก de momento liberar de la limpieza y del trabajo โsucioโ a los astronautas, aunque con el tiempo serรก capaz de hacer incluso reparaciones en รณrbita y paseos espaciales. Y tambiรฉn podrรก ejercer de intrรฉpido explorador del planeta Marte, antes de que llegue el hombre, acoplado a la parte delantera del robot Centauro y moviรฉndose a placer impulsado por las cuatro ruedas.
En el campamento de los Desert Rats sรณlo pudimos ver de momento la parte puramente mecรกnica y dorada del Centauro, armado con una pala excavadora, subiendo y โmoviendoโ literalmente montaรฑas, con la bandera de barras y estrellas dรกndole el necesario toque lunar.
No podรญamos despedirnos del campamento de los Desert Rats sin pasar un tiempo en el mรณdulo de hรกbitat presurizado (HDU), que podrรญa servir de base portรกtil de operaciones. Dentro del mรณdulo nos encontramos con la geรณloga Cindy Evans, estrenando ante nuestros ojos el laboratorio Glovebox, y con una roca basรกltica de la expediciรณn a Black Point Lava Flow haciendo la veces de muestra lunar o โmarcianaโ.
โEstamos ante una simulaciรณn de muy alta fidelidadโ, sostiene el astronauta Mike Gernhard, que volรณ cuatro veces en el transbordador espacial y que ahora concentra todos sus esfuerzos en las futuras aplicaciones del โroverโ en superficies no terrestres. โCuando llegue el ansiado momento, no podemos dejar ningรบn detalle en manos del azarโ.



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