✨ Introducción — El agua como pregunta central
En la historia de la exploración planetaria, pocas preguntas han sido tan insistentes como esta:
👉 ¿Hubo agua en Marte?
No se trata solo de saber si una roca marciana muestra una veta líquida o si un cristal tiene moléculas hidratadas. Detrás de cada análisis científico late una inquietud mucho más profunda: la posibilidad de que Marte, alguna vez, haya sido un mundo con condiciones similares a las de la Tierra.
Porque el agua no es solo un compuesto químico. Es símbolo de vida, cambio, erosión, tiempo y memoria. Cuando exploramos la presencia de agua en Marte, caminamos por una narrativa que une geología, astrobiología, tecnología y filosofía científica.
Este artículo recorre ese relato: desde las primeras pistas hasta las evidencias más recientes, y lo que todo ello significa para nuestra visión del planeta rojo.

🪐 ¿Por qué el agua importa tanto?
En la Tierra, el agua es sinónimo de vida tal como la conocemos:
- Regula el clima y la temperatura
- Permite procesos químicos complejos
- Facilita la biología celular
- Actúa como solvente universal
Al pensar en otros mundos, empezamos por agua porque donde hay agua, hay potencial para vida. Por eso la presencia, pasada o presente, de agua en Marte es una de las preguntas más importantes de la exploración planetaria.
Cuando los primeros telescopios observaron Marte, se imaginó un planeta con canales, brazos fluviales y océanos. Esa idea romántica no solo formó parte de la ciencia ficción del siglo XIX y XX, sino que instaló en la cultura colectiva la imagen de un Marte líquido.
Pero la evidencia científica reciente nos ofrece un relato mucho más complejo.
🛰️ Primeras pistas: Marte parecía distinto
Las misiones espaciales de las últimas décadas —desde los orbitadores Mariner a los Viking, Mars Reconnaissance Orbiter y los rovers Spirit, Opportunity, Curiosity y más recientemente Perseverance— han transformado completamente nuestra comprensión del planeta.
Los hallazgos iniciales no eran concluyentes, pero sí sugerentes:
- Valles con formas que parecían cauces antiguos
- Depósitos minerales que solo se forman en presencia de agua
- Rostros de erosión que recuerdan a lechos fluviales
Cada observación añadía una pieza a un rompecabezas que parecía apuntar a una conclusión: Marte no siempre fue seco.
📜 Ríos antiguos y mares olvidados
Una de las evidencias más fascinantes surgió al observar el relieve marciano desde órbita.
Los cañones del sistema de Valles Marineris tienen cientos de kilómetros de extensión. Sus formas recuerdan a estructuras que en la Tierra solo se forman bajo la acción de corrientes sostenidas.
Más aún: regiones como Arabia Terra y Noachis Terra muestran redes de drenaje que parecen haber sido moldeadas por agua fluyendo durante largos periodos.
Estos rasgos geológicos sugieren que Marte tuvo, en su pasado remoto, agua líquida en superficie durante un tiempo significativo.
La pregunta que sigue abierta es:
👉 ¿Cuánto tiempo?
👉 ¿Fue un clima estable o episodios intermitentes?
La evidencia apunta a que lo más probable es que el agua líquida marciana existiera hace miles de millones de años, en una fase temprana de la historia del planeta cuando la atmósfera era más densa y el clima más cálido.
❄️ Hielo debajo de la superficie
Pero el agua marciana no se limita a un pasado remoto. Las misiones más modernas han detectado hielo de agua bajo la superficie, especialmente en latitudes altas.
Instrumentos como el SHARAD a bordo del Mars Reconnaissance Orbiter han identificado depósitos de hielo enterrados, colossalmente grandes, en regiones polares y templadas.
Estos depósitos no son simples vestigios. Son reservorios potenciales de agua congelada que:
- Pueden explicar parte de la dinámica climática del planeta
- Pueden ser recursos en futuras misiones humanas
- Guardan información climática antigua
En algunas áreas, las capas de hielo están cubiertas por polvo y sedimentos, preservando la historia de episodios climáticos marcianos.
🔬 El misterio del agua salada actual
En la década de 2010, un descubrimiento sacudió a la comunidad científica:
⚠️ Señales de salmuera líquida salada que podría existir hoy en día bajo la superficie.
Este hallazgo vino de la combinación de datos espectrales y modelos termodinámicos que sugieren que el agua salada —con concentraciones de sales como perchloratos— puede permanecer líquida bajo ciertas condiciones marcianas, incluso con temperaturas muy bajas.
Aún hay debate abierto, porque:
- El agua salada no es equivalente al agua pura.
- Puede no ser estable en superficie durante largos periodos.
- Su detección indirecta es técnicamente desafiante.
Sin embargo, sugiere que Marte no está completamente estático en términos de hidrología.
🧠 ¿Marte fue habitable?
Aquí llegamos a la pregunta inevitable:
👉 Si Marte tuvo agua líquida abundante en el pasado, ¿fue habitable?
Las definiciones de habitabilidad exigen, al menos:
- Agua líquida
- Elementos químicos esenciales
- Energía disponible para procesos biológicos
Marte cumplió condiciones de habitabilidad en su pasado antiguo. La evidencia mineral sugiere ambientes donde el agua era estable, como lagos superficiales, deltas o cuencas cerradas que habrían existido hace más de 3.500 millones de años.
Esto no significa que haya habido vida —ninguna evidencia directa lo confirma—, pero sí que las condiciones necesarias para la vida tal como la conocemos pudieron haber existido allí.
🚀 El futuro: Perseverance, ExoMars y muestras terrestres
La exploración actual está entrando en una fase crucial:
🛸 Perseverance
Recorre el cráter Jezero, investigando antiguos lechos lacustres y recogiendo muestras de roca que podrían ser traídas a la Tierra en misiones futuras.
🚀 ExoMars (Agencia Espacial Europea / Roscosmos)
Busca señales de actividad biológica pasada y destinos de hielo subterráneo.
🧬 Misiones de retorno de muestras
Estos proyectos buscan que, por primera vez, humanos tengan acceso directo a rocas marcianas aquí en la Tierra para análisis microscópicos sin precedentes.
Cada una de estas misiones representa un salto tecnológico enorme… y un compromiso con responder las posibilidades de la historia natural marciana.
🧩 Curiosidades que amplían la narrativa
🔹 Algunas rocas marcianas analizadas por rovers contienen minerales hidratados que solo se forman en presencia prolongada de agua.
🔹 Existen depósitos de sulfatos y arcillas que hablan de ambientes acuosos antiguos.
🔹 Las regiones polares marcianas tienen casquetes de hielo que se reforman estacionalmente.
🔹 Marte pierde gradualmente su atmósfera, lo que explica por qué hoy es tan seco y frío.
🌌 Conclusión — Agua: el hilo que conecta pasado y futuro marciano
La presencia de agua en Marte no es una moda científica ni un simple interés tecnológico.
Es una narrativa profunda sobre la historia de un planeta que fue muy distinto a como es hoy.
Hace miles de millones de años, Marte fue un mundo con agua líquida, con ríos, posiblemente lagos y océanos efímeros. Con el tiempo, ese mundo cambió: su atmósfera se escapó, su superficie se secó, su clima se enfrió.
Y aun así, bajo la polvareda roja, el agua permanece —en forma de hielo, de moléculas hidratadas, de salmuera inestable, de memoria geológica.
¿Fue Marte habitable?
¿Hubo vida?
¿Podrá haber vida en los residuos de agua salada de hoy?
La ciencia no tiene todas las respuestas.
Pero cada misión, cada medición y cada análisis nos acerca a un relato más completo… y más humano.
Porque al explorar el agua de Marte, acabamos explorando algo esencial:
👉 Qué significa para un mundo tener agua… y qué significa para nosotros comprenderlo.

La noción de agua en Marte precedió a la era espacial por cientos de años. Los primeros observadores, utilizando telescopios ópticos, asumieron correctamente que los casquetes y las nubes polares de color blanco eran indicadores de la presencia de agua. Estas observaciones, junto con el hecho de que Marte tiene un día de 24 horas, llevó al astrónomo William Herschel a declarar en 1784 que Marte probablemente ofrecería a sus hipotéticos habitantes «una situación en muchos aspectos similar a la nuestra».
A principios del siglo XX, la mayoría de los astrónomos reconocían que Marte era mucho más frío y seco que la Tierra. La presencia de océanos ya no se aceptaba, por lo que el paradigma cambió a una imagen de Marte como un planeta «moribundo» con solo una escasa cantidad de agua. Las áreas oscuras, que se podía ver como cambiaban estacionalmente, fueron consideradas entonces como extensiones de vegetación. La persona responsable de popularizar esta visión de Marte fue Percival Lowell (1855 – 1916), quien imaginó una raza de marcianos construyendo una red de canales para llevar agua desde los polos a los habitantes establecidos en el ecuador del planeta. A pesar de generar un tremendo entusiasmo público, las ideas de Lowell fueron rechazadas por la mayoría de los astrónomos. El consenso científico establecido por entonces es probablemente mejor resumido por el astrónomo inglés Edward Maunder (1851-1928), quien comparó el clima de Marte con «las condiciones sobre un pico de seis mil metros de altura en una isla del Ártico, donde solamente se podría esperar que sobreviviesen los líquenes».
Mientras tanto, muchos astrónomos estaban refinando la herramienta de la espectroscopia planetaria con la esperanza de determinar la composición de la atmósfera de Marte. Entre 1925 y 1943, Walter Adams y Theodore Dunham del Observatorio del Monte Wilson intentaron identificar el oxígeno y el vapor de agua en la atmósfera marciana, con resultados generalmente negativos. El único componente de la atmósfera marciana conocida con certeza fue el dióxido de carbono (CO2) identificado espectroscópicamente por Gerard Kuiper en 1947. El vapor de agua no fue detectado inequívocamente en Marte hasta 1963.
La composición de los casquetes polares de Marte, se había asumido que estaban formados por hielo de agua desde los tiempos de Cassini (1666). Sin embargo, esta idea fue cuestionada por algunos científicos en el siglo XIX, que pensaron en el hielo de CO2 debido a la baja temperatura total del planeta y a la apreciable carencia evidente de agua. Esta hipótesis fue confirmada teóricamente por Robert Leighton y Bruce Murray en 1966. Actualmente se sabe que los casquetes invernales en ambos polos se componen principalmente de hielo de CO2, pero que permanece una capa permanente (o perenne) de hielo de agua durante el verano en el Polo Norte. En el Polo Sur, un pequeño casquete de hielo de CO2 permanece durante el verano, pero esta capa también está cubierta por el hielo de agua.
La pieza final del rompecabezas del clima marciano fue proporcionada por el Mariner 4 en 1965. Las granuladas imágenes de televisión enviadas por la nave espacial mostraron una superficie dominada por cráteres de impacto, lo que implicaba que la superficie era muy antigua y no había experimentado el nivel de erosión y actividad tectónica presente en la Tierra. Poca erosión significaba que el agua líquida no había desempeñado probablemente un papel grande en la geomorfología del planeta durante miles de millones de años. Además, las variaciones en las señales de radio de la nave espacial a medida que pasaba detrás del planeta permitían a los científicos calcular la densidad de la atmósfera. Los resultados mostraron una presión atmosférica inferior al 1% de la tierra en al nivel del mar, excluía de forma efectiva la existencia de agua líquida, que rápidamente herviría o se congelaría a presiones tan bajas. Estos datos generaron una visión de Marte como un mundo muy parecido a la Luna, pero con una tenue atmósfera capaz de mover el polvo alrededor alrededor del planeta. Esta visión de Marte duraría casi otra década, hasta que el Mariner 9 mostró un Marte mucho más dinámico, con indicios de que el ambiente del pasado del planeta fue menos inclemente que el actual.
El 24 de enero de 2014, la NASA informó acerca de que los vehículos exploradores Curiosity y Opportunity estaban buscando evidencias de antigua vida en Marte, incluyendo indicios de una biosfera basada en microorganismos de nutrición autótrofa, quimiótrofa y/o litótrofa, así como la antigua presencia agua, incluyendo planicies lacustres (llanuras relacionadas con ríos antiguos o lagos) que puedieran haber sido habitables.
Durante muchos años se pensó que los restos observados de las inundaciones fueron causados por la liberación de un acúmulo de agua global, pero una investigación publicada en 2015 revela depósitos regionales de sedimentos y de hielo formados 450 millones de años antes de convertirse en flujos de agua. Así, «la deposición de sedimentos de los ríos y el derretimiento glacial rellenaron cañones gigantes en el fondo del antiguo océano primordial que había ocupado las tierras bajas del norte del planeta», y «fue el agua preservada en estos sedimentos de los cañones la que fue liberada más tarde formando grandes inundaciones, cuyos efectos pueden ser vistos hoy.»
Dos posibles océanos
La existencia de océanos en el Marte antiguo ya se ha sospechado antes y las características que recuerdan a las costas han sido identificadas con imágenes desde varias naves espaciales. Pero, aún así, sigue siendo un tema controvertido.
Por el momento, los científicos han propuesto dos posibles océanos: uno de hace 4.000 millones de años, cuando prevalecía un clima más cálido, y otro de 3.000 millones de años atrás cuando el hielo se fundió bajo la superficie después de un gran impacto y creó canales de salida que drenaban el agua hacia zonas de poca elevación.
“El instrumento MARSIS penetra profundamente en el suelo, dejando al descubierto los primeros 60-80 metros de subsuelo del planeta”, dice Kofman Wlodek, líder del equipo de radar en el IPAG. “A lo largo de toda esta profundidad, hemos visto evidencias de material sedimentario y de hielo”.
Los sedimentos revelados por MARSIS son áreas de baja reflectividad al radar. Estos sedimentos son normalmente materiales granulares de baja densidad que han sido erosionados por el agua y llevados por ella hasta su destino final.
Demasiado efímeros para formar vida
Este océano, sin embargo, habría sido temporal. En un millón de años o menos, según estimaciones Mouginot, el agua o se habría congelado allí mismo y conservado bajo tierra o se habría convertido en vapor y levantado poco a poco en la atmósfera.
“Yo no creo que pudiera haber quedado como un océano el tiempo suficiente como para llegar a formar vida”, explica el investigador. Con el fin de encontrar evidencia de vida, los astrobiólogos tendrán que buscar aún más atrás en la historia de Marte, cuando el agua líquida existió durante mucho más tiempo.
Sin embargo, este trabajo proporciona algunas de las mejores evidencias de que hubo alguna vez grandes cantidades de agua líquida en Marte y es una prueba más del papel del agua líquida en la historia geológica marciana. “Esto añade nuevas piezas de información para el rompecabezas, pero se mantiene la pregunta: ¿de dónde vino todo el agua?”, se pregunta Mouginot.



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